PCS: 45 A脩OS DE SACRIFICADA
LUCHA REVOLUCIONARIA 1930-1975
Comit茅 central del PCS, 28 de marzo de 1975
El Partido Comunista de El Salvador (PCS) ) , ha recorrido un largo y dif铆cil camino, que comienza con la formaci贸n de los primeros grupos marxistas (1924-28) , llegando hasta los d铆as actuales, cuando nuestro Partido es la organizaci贸n de izquierda m谩s fuerte y experimentada en el pa铆s.
El Partido Comunista de El Salvador (PCS) fue fundado el 28 de marzo de 1930; se form贸 como una necesidad hist贸rica, en medio del impetuoso movimiento obrero surgido despu茅s de la Primera Guerra Mundial, bajo la influencia de la Gran Revoluci贸n de Octubre en Punja (l917) y de los indiscutibles triunfos del primer pa铆s socialista, del primer estado obrero y campesino: la Uni贸n de rep煤blicas Socialistas Sovi茅ticas. El PCS se ha guiado siempre por la doctrina del marxismo-leninismo y se ha educado en los principios del internacionalismo proletario.
FI PCS ha llegado a ser la organizaci贸n revolucionaria m谩s significativa del pa铆s y con mayor influencia en la clase obrera, sobreponi茅ndose a los sangrientos y p茅rfidos ataques del r茅gimen militar reaccionario que impera desde 1931 y realizando una lucha de principios contra las corrientes oportunistas y revisionistas, tanto de izquierda como de derecha, que han amenazado y amenazan desviar al movimiento obrero y revolucionario.
La historia del PCS es la historia del desarrollo de la lucha pol铆tica y reivindicativa de los trabajadores; es la historia del inicio de la organizaci贸n y lucha revolucionaria de los campesinos; la historia de la lucha de nuestro pueblo por la democracia y por la emancipaci贸n de la dependencia del imperialismo; es la historia de la lucha por el socialismo; la historia del se帽alamiento y b煤squeda del poder pol铆tico para las masas trabajadoras y para el pueblo salvadore帽o en general; del entrelazamiento consciente de la lucha de nuestro pueblo con la de otros pueblos de diversas razas y continentes; la historia de la conquista de derechos sindicales, de prestaciones sociales y econ贸micas; la historia de la organizaci贸n del movimiento obrero, del crecimiento de la influencia de las ideas del socialismo, de la divulgaci贸n y defensa del marxismo-leninismo en las peores condiciones de terror y persecuci贸n.
La lucha reivindicativa y revolucionaria de los trabajadores desde los a帽os veinte, la promoci贸n y la orientaci贸n de la lucha pol铆tica popular, la mayor incorporaci贸n de sectores de las capas medias al campo de la revoluci贸n en nuestros d铆as, han sido y son la cotidiana actividad del Partido de la clase obrera, el Partido Comunista de El Salvador, que ha entregado innumerables m谩rtires y h茅roes en sus 45 a帽os de vida.
Los primeros a帽os del Partido
La actividad del Partido Comunista de El Salvador (PCS), en sus primeros a帽os de existencia, estuvo empe帽ada en dar contenido nuevo, revolucionario, a la lucha de la clase obrera y a ensanchar su organizaci贸n; en llevar la organizaci贸n al campo y en enlazar las luchas del proletariado con las del campesinado.
Surgieron muy pronto las primeras organizaciones independientes de la clase obrera y de los campesinos, fundamentalmente en la zona central y occidental del pa铆s, las cuales enarbolaron sus propias demandas econ贸mico-sociales, comenzando, as铆, a diferenciarse de las organizaciones burguesas paternalistas.
Acorde con el acento de su actividad, el PCS levant贸 en alto la lucha por el cumplimiento de la jornada laboral de 8 horas, que hab铆a sido conquistada en junio de 1929 por la gran movilizaci贸n promovida por la 鈥淔ederaci贸n Regional de Trabajadores鈥, ya entonces dirigida por los comunistas; por pan y trabajo para los desocupados, en las condiciones de la crisis capitalista mundial que envolv铆a al pa铆s; por aumentos de salarios en el campo y en la ciudad; por mejor trato y mejores condiciones de trabajo; por la abolici贸n del pago con fichas de cart贸n o de metal que se hac铆a en fincas y haciendas. El Partido tambi茅n organiz贸 en sus primeros d铆as la lucha popular alrededor de demandas comunitarias, tales cono el abaratamiento de los alquileres y de las tarifas del alumbrado el茅ctrico; la construcci贸n de mercados amplios e higi茅nicos por parte de las municipalidades; y la instalaci贸n del agua potable en las comunidades urbanas.
El PCS particip贸 con sus propios candidatos en las elecciones de alcaldes el 3 de enero de 1932 buscando canalizar el inter茅s de los trabajadores por ejercer sus derechos pol铆ticos y utilizar las elecciones como un instrumento de elevaci贸n de su organizaci贸n, de su conciencia y un medio para conquistar derechos y libertades.
Fiel a su esencia proletaria internacionalista ,el PCS estableci贸 desde sus or铆genes relaciones con partidos comunistas y movimientos revolucionarios de Centro Am茅rica, Latinoam茅rica y los Estados Unidos, y con el Partido Comunista de la Uni贸n Sovi茅tica. Brind贸 activa solidaridad proletaria a la lucha emancipadora anti-imperialista encabezada por Augusto C茅sar Sandino en Nicaragua; cre贸 e impuls贸 la actividad de la Seccional del Socorro Rojo Internacional en El Salvador, organizaci贸n mundial para la solidaridad con los luchadores por la democracia, la liberaci贸n nacional y el socialismo en todos los continentes. En nuestro pa铆s el Socorro Rojo lleg贸, en pocos meses, a convertirse en una gran organizaci贸n de masas.
En la 茅poca en que surgi贸 el Partido revolucionario de la clase obrera, se encontraba en pleno desenvolvimiento la peor crisis econ贸mica que ha sufrido el sistema capitalista mundial (1929-32) , la cual repercuti贸 gravemente en nuestro pa铆s, trayendo mayores sufrimientos a las masas populares, principalmente a las del campo. El brusco agravamiento de la desocupaci贸n, de la miseria, del hambre; la quiebra de peque帽os y medianos comerciantes y due帽os de talleres; la p茅rdida de sus peque帽as propiedades a manos de los prestamistas, por miles de personas mas del campo y las ciudades, junto con la represi贸n y la indiferencia de los gobernantes ante las calamidades del pueblo, hicieron crecer la actividad pol铆tica de las masas, hasta culminar con la insurrecci贸n del 22 de Enero de 1932.
Correspondi贸 al PCS, conciente de su responsabilidad hist贸rica, encabezar aquel levantamiento campesino y obrero en circunstancias extremadamente dif铆ciles, en las que las masas estaban dispuestas a la acci贸n armada y el partido no ten铆a la adecuada preparaci贸n ni experiencia pol铆tica suficiente, dada su reciente fundaci贸n de hac铆a apenas 22 meses; y en condiciones en que la oligarqu铆a y el gobierno martinista decidieron jugar la carta del terror reaccionario armado, como medio para aniquilar el formidable ascenso revolucionario de las masas que se ven铆a operando desde principios de la d茅cada del 20.
El PCS, antes de la insurrecci贸n, trat贸 de impedir el sangriento desenlace, incluso buscando una negociaci贸n con el propio General Hern谩ndez Mart铆nez, tendiente a que cesara la represi贸n sangrienta que estaba cobrando vidas en varios lugares del occidente del pa铆s.
( especialmente en el Departamento de Ahuachap谩n) , pero el tirano eludi贸 y de hecho rechaz贸, la negociaci贸n. El plan del gobierno estaba trazado: llevar adelante la represi贸n, hasta desesperar a las masas, y justificar as铆, la matanza que luego realizar铆a, como el medio elegido para conservar el predominio y el poder de la Oligarqu铆a, hist贸ricamente caducado ya.
Los comunistas fueron entonces a la insurrecci贸n para no dejar solas a las masas, a merced de la criminal re presi贸n que las sangraba en casi toda la zona occidental del pa铆s y para no abandonarlas a su suerte cuando el gobierno militar derechista hab铆a decidido ya avanzar de todas formas hacia la masacre; y, por otra parte, cuando las mismas masas, llevadas a la desesperaci贸n, se encontraban lanzadas por el camino de la insurgencia, como su 煤nica esperanza.
Ahora, 43 a帽os despu茅s del levantamiento de 1932 ,cuando el Partido tiene una mejor visi贸n de los errores ,deficiencias y debilidades cometidas entonces, no podemos, sin embargo, dejar de rendir tributo ferviente a aquellos camaradas y revolucionarios verdaderos que intentaron, por vez primera, conquistar el poder para loo obreros y campesinos, e iniciar la construcci贸n de una nueva sociedad, libre de explotadores y explotados. El reconocimiento de sus obligaciones revolucionarias ante las masas populares, su convicci贸n firme, su abnegada lucha ,su lealtad a los trabajadores hasta el
sacrificio, non ense帽anzas imperecederas de la primera generaci贸n de comunistas salvadore帽os. A manera de representantes de esa lucha, mencionaremos algunos nombres de nuestros h茅roes y m谩rtires: Agust铆n Farabundo Mart铆, Feliciano Ama, Alfonso Luna, Mario Zapata , Alberto Gual谩n , Francisco S谩nchez. quienes simbolizan la abnegaci贸n y sacrificio de los pioneros de la revoluci贸n socialista en El Salvador.
La masacre y las calumnias anti-comunistas
Al ser derrotada la insurrecci贸n popular, se pas贸 a una salvaje carnicer铆a ejecutada por las fuerzas militares del gobierno y por bandas armadas constituidas por elementos burgueses y terratenientes, bajo el hip贸crita nombre de 鈥済uardia c铆vica鈥. Fueron asesinadas decenas de miles de personas por el s贸lo hecho de ser trabajadores, con el objetivo de implantar el terror contrarrevolucionario de los m谩s grandes explotadores sobre los explotados y sobre el pueblo en general. La represi贸n, llevada adelante con sa帽a y sevicia, multiplic贸 muchas veces las cifras de lo ca铆dos en combate, elevando de tal modo la cantidad de muertos hasta convertirse, en esos d铆as, en el m谩s grande genocidio en Am茅rica Latina. Marcada por el estigma de ese crimen y de esa sangre, se estableci贸 la dictadura militar de derecha que gobierna nuestro pa铆s desde entonces.
En lo 煤ltimos a帽os, se ha avivado el inter茅s de historiadores y soci贸logos nacionales y extranjeros por investigar y analizar los sucesos de 1932, en El Salvador, y todos est谩n de acuerdo en que las v铆ctimas de la insurrecci贸n fueron relativamente pocas: la mayor铆a de ellas fueron muertas o heridas en combate, por ambas partes; y aquellos que no murieron combatiendo, sino ajusticiados por los insurgentes, en castigo de sus cr铆menes y su sa帽a observada contra los trabajadores, se pueden contar con los dedos de las manos y salen sobrando dedos. Las decenas de miles de muertos fueron ocasionadas despu茅s de derrotada la insurrecci贸n.
Las historietas horripilantes de los comunistas arras谩ndolo todo, matando a todos , saqueando, violando mujeres, etc., fue inventada desde el principio hasta el final por los criminales vencedores, para justificar la salvaje matanza. Son ellos los que arrasaron, los que quemaron cientos de humildes ranchos, los que violaron mujeres, los que sembraron con cad谩veres de trabajadores, pr谩cticamente, toda la campi帽a de los departamentos do Ahuachap谩n, Sonsonate , La Libertad y algunos lugares de los departamentos de San Salvador y Santa Ana.
Los comunistas , vencidos , perseguidos implacablemente, no pudieron durante a帽os defenderse de esas venenosas calumnias y, as铆, la reacci贸n pudo divulgar y hacer prevalecer su p茅rfida patra帽a sobre los sucesos de 1932, haci茅ndola creer incluso a gente humilde y explotada de nuestro sufrido pueblo.
En los meses de 1932, siguientes a la masacre, los m谩s firmes comunistas sobrevivientes se replegaron a distintos departamentos del pa铆s y casi inmediatamente se dedicaron a promover la lucha popular. El pueblo salvadore帽o, por su parte, no se acobard贸 frente a la masacre, sino que sigui贸 oponiendo valiente resistencia. He aqu铆 algunos hechos que respaldan lo dicho, tomados de las p谩ginas de la prensa de esos d铆as:
Viernes 24 de junio de 1932 (La Prensa Gr谩fica) : 鈥淟os zapateros de Santa Ana se opusieron a que se les haga la concesi贸n que han pedido los industriales Arti帽ano, de aquella localidad. Son apoyados por los zapateros de Sonsonate鈥. Los Arti帽ano quer铆an fabricar zapatos de piel.
S谩bado 2 de julio/32 (Diario del Salvador) : 鈥淓l Comisionado Cantonal de los Amates, (jurisdicci贸n de Sta. Tecla), acompa帽ado de sus alguaciles lleg贸 ayer a la Gobernaci贸n Departamental respectiva llevando un rollo de carteles de propaganda comunista, que amanecieron pegados en las paredes de las casas del cant贸n mencionado y los q鈥 dicho Comisionado quit贸 cumpliendo con su deber, como autoridad constituida鈥.
Jueves 7 de julio/32 (Diario del Salvador) : 鈥淟os destazadores de Sta. Tecla declarados en huelga compacta, amenazaron con destazar a los compa帽eros que trabajen o con darles una apaleada mayor.鈥
Lunes 1 de agosto/32 (La Prensa Gr谩fica) : 鈥渟e declarar谩n en huelga los m茅dicos y practicantes del Hospital Rosales como protesta por la vuelta del Dr. Garc铆a Gonz谩lez a la Direcci贸n de dicho establecimiento鈥.
Viernes 19 de agosto/32 (La Prensa Gr谩fica) : 鈥淗ay des contento entre algunos trabajadores de oriente porque se les paga un sueldo inferior y se les hace trabajar de sol a sol.鈥
Domingo 21 de agosto/32 (La Prensa Gr谩fica) 鈥淟a C谩mara de Comercio en Peque帽o protesta porque la Compa帽铆a del Mercado trata insolente y despiadadamente a las vendedoras.鈥
Martes 4 de Septiembre/32 (Diario del Salvador): 鈥淓n pie las protestas por el alza de los v铆veres en Ahuachap谩n鈥.
Mi茅rcoles 2 de noviembre/32 (Diario del Salvador):鈥漇erio incidente entre los trabajadores y el Administrador de la hacienda 鈥淓l Pe帽贸n鈥, de los se帽ores Guirola; los se帽ores Guirola, seg煤n se nos asegura, tienen establecido el sistema de vales y fichas desde hace mucho tiempo en sus haciendas. El suceso no tuvo graves consecuencias por la oportuna intervenci贸n que se le prest贸鈥.
Los a帽os 1933 y 1934, fueron testigos de la reiterada combatividad de los comunistas y de las nuevas y crueles olas de represi贸n en su contra.
Reorganizar el Partido y emprender la lucha contra la tiran铆a martinista.
La tiran铆a martinista prohibi贸 todo tipo de organizaci贸n popular, nulific贸 los derechos y garant铆as constitucionales, instaur贸 un r茅gimen policial, foment贸 la delaci贸n, puso a la orden del d铆a el crimen pol铆tico y los encarcelamientos prolongados, sin juicio ni orden judicial. Econ贸micamente, se pleg贸 a los designios de la oligarqu铆a y en pol铆tica internacional se aline贸 con los gobiernos nazifascistas de Alemania, Italia y Jap贸n, hasta que Mart铆nez fue forzado en 1941 por el gobierno de EE.UU. a 鈥渄eclararle la guerra鈥 al Eje.
En 1934, el PCS, que hab铆a quedado pr谩cticamente aniquilado, daba muestras de haber reiniciado su vida org谩nica y se repon铆a lentamente. En 1936, se cumpli贸 la etapa de la reestructuraci贸n del Partido al fusionarse los grupos de camaradas sobrevivientes que se encontraban dispersos en varios Departamentos del pa铆s, con el n煤cleo principal del Partido que funcionaba en San Salvador.
Luego de ese lapso dedicado a su reestructuraci贸n el PCS impuls贸 la lucha contra la tiran铆a martinista. La activaci贸n de la lucha de los trabajadores alrededor de sus demandas econ贸mico-sociales tambi茅n ocup贸 la atenci贸n del Partido, impulsando la formaci贸n de uniones mutualistas de trabajadores seg煤n la rama de la producci贸n o los servicios a que se dedicaran, dado que los sindicatos estaban prohibidos.
En la medida en que creci贸 en el mundo la amenaza del fascismo y en que el tirano Mart铆nez estrechaba sus v铆nculos con los gobiernos del Eje Roma-Berl铆n-Tokio, el Partido plante贸 la lucha contra el fascismo, alert贸 sobre su nefasto significado y llam贸 a combatirlo, tal como lo demandaba la Internacional Comunista y lo exig铆a la- conveniencia de la humanidad. En este af谩n, el PCS coincidi贸 con las fuerzas antifascistas que exist铆an dentro del pa铆s, pertenecientes a diferentes clases y grupos sociales, incluyendo a elementos burgueses.
La lucha contra el fascismo en El Salvador, dada la confluencia de m煤ltiples factores pol铆ticos y econ贸micos se tradujo tambi茅n en la lucha contra la tiran铆a martinista, prop贸sito en el cual gradualmente fueron coincidiendo numerosos sectores e intereses econ贸micos de los que no quedaba al margen el propio Ej茅rcito.
De esa forma, en las tareas conspirativas para derrocar al General Maximiliano Hern谩ndez Mart铆nez y terminar con la sangrienta dictadura de los 13 a帽os, tuvo activa participaci贸n el Partido en el terreno de la propaganda y de la preparaci贸n de las organizaciones de masas para las tareas pol铆ticas que estaban previstas. Asimismo,
cumpliendo los acuerdos del Partido, numerosos comunistas tuvieron participaci贸n directa en las acciones armadas del 2 de abril de 1944 y en la preparaci贸n y desarrollo triunfante de la huelga general pol铆tica (conocida como Huelga de Brazos Ca铆dos) que consiguiera el derrocamiento del tirano de 鈥渓as aguas azules鈥 el 9 de mayo de 1944.
Desarrollo del movimiento popular a la ca铆da de la tiran铆a
Al ser derrocado Mart铆nez, las uniones mutualistas de trabajadores se tornaron en sindicatos y cobraron vida legal; el movimiento sindical se desarroll贸 a la par de protestas y huelgas realizadas en fincas, talleres y f谩bricas. El PCS constituy贸 la Uni贸n Nacional de Trabajadores (UNT) con el prop贸sito de que esta se convirtiera en partido pol铆tico legal de los trabajadores. A trav茅s de la UNT el Partido orient贸 el movimiento huelgu铆stico y promovi贸 la organizaci贸n creciente de sindicatos.
Las vacilaciones y traiciones del gobierno provisional encabezado por el General Andr茅s I. Men茅ndez, que sustituyera al tirano Mart铆nez; la agudizaci贸n de las contradicciones entre los diversos grupos sociales que participaron en el derrocamiento del tirano y la debilidad de la clase obrera y su Partido, que todav铆a no se repon铆a suficientemente del rev茅s sufrido en 1932, permitieron que las fuerzas de derecha se reagruparan en torno a ciertos militares reaccionarios y dieran un golpe de Estado, el 21 de octubre de 1944. En la presidencia de la Rep煤blica fue colocado el Cnel. Osm铆n Aguirre y Salinas quien una vez en el tim贸n del Estado, cancel贸 las pocas conquistas democr谩ticas que se hab铆an conseguido y desarticul贸 al movimiento obrero mediante la represi贸n.
Sin embargo, la represi贸n, la c谩rcel y el destierro, no amilanaron a los patriotas salvadore帽os, entre ellos los comunistas, habi茅ndose iniciado casi de inmediato la lucha contra el r茅gimen. Como parte de esa perseverante y valiente lucha patri贸tica, se dan las fallidas acciones amadas de San Miguelito, (8 de diciembre) en San Salvador y la del Llano del Espino, en Ahuachap谩n (12 de diciembre) , combates en los que participaron numerosos estudiantes universitarios, obreros, profesionales y oficiales del Ej茅rcito. Numerosos comunistas de entonces y otros que vinieron despu茅s a las filas del PCS, participaron en esas acciones armadas.
Bajo las persecuciones de la tiran铆a osminista, el PCS promovi贸 la actividad sindical, tom贸 medidas encaminadas a conseguir el funcionamiento clandestino de la dirigencia sindical, organizando el CROS (Comit茅 de Reorganizaci贸n Obrera Sindical) y creando un peri贸dico de orientaci贸n laboral. Tal actividad permiti贸 que se desataran las amplias acciones huelgu铆sticas de 1946.
En la actividad del CROS est谩n sintetizados los esfuerzos del Partido durante aquellos a帽os para sacar adelante la lucha de los trabajadores, pese a las adversas circunstancias. Esto organismo, que desenvolvi贸 inicialmente sus actividades en la clandestinidad, sali贸 a la luz p煤blica al ser derrocado el gobierno del General Castaneda Castro por el 鈥楥onsejo Revolucionario鈥, el 14 de diciembre de 1948. El CROS, ya como organismo abierto, desarroll贸 ampliamente sus lazos con los trabajadores e impuls贸 la creaci贸n de los sindicatos. Esta actividad creci贸 y se hizo m谩s notable al ser conquistado por ese movimiento el reconocimiento del derecho a la organizaci贸n sindical, primero en un decreto del mismo Consejo de Gobierno y, despu茅s , en la Constituci贸n de 1950.
El CROS gan贸 el cari帽o y el reconocimiento de los trabajadores, convirti茅ndose en el centro de direcci贸n 煤nico del movimiento sindical, aunque en aquel tiempo no se conoc铆a legalmente el derecho a crear una central sindical. El movimiento obrero resurg铆a, as铆, rescatando las cualidades m谩s importantes legadas por la gloriosa Regional: la unidad de sus filas, la independencia clasista respecto al gobierno y la patronal y la vigorosa acci贸n organizativa y combativa. El PCS resurg铆a como el Partido de la clase obrera salvadore帽a, como su prestigioso destacamento organizador y dirigente.
Entre 1948 y 1952, el PCS desarroll贸 una extraordinaria actividad
por reagrupar al movimiento estudiantil en torno a la lucha por la democratizaci贸n de la ense帽anza superior y por la Reforma Universitaria. Los esfuerzos de los comunistas en la Universidad estaban dirigidos tambi茅n a reafirmar los lazos de uni贸n combativa entre el estudiantado y el movimiento popular, recogiendo las mejores tradiciones del movimiento universitario, especialmente aquellas que en 1944 lo colocaron en la primera fila de la lucha por derrocar a Mart铆nez y luego a Osm铆n Aguirre.
Las grandes jornadas de la lucha estudiantil de aquellos a帽os por la Reforma Universitaria y por plasmar en la Constituci贸n de 1950 el reconocimiento de la Autonom铆a de la Universidad, el resurgimiento de 鈥淥pini贸n Estudiantil鈥 con una orientaci贸n democr谩tica y anti-imperialista, el activo movimiento de solidaridad con el gobierno democr谩tico anti-imperialista de Arbenz en Guatemala, tuvieron a los comunistas entre sus principales promotores y sentaron bases para el progresivo desplazamiento de la influencia derechista en el Primer Centro de estudios de nuestro pa铆s.
Corno contrapartida, de esos avances, la reacci贸n desat贸 de nuevo la represi贸n contra el PCS, esta vez por el gobierno del Coronel Oscar Osorio, llegado a la presidencia de la Rep煤blica por medio de un fraude electoral en 1950. En febrero de 1951 , tomando como pretexto la aparici贸n en las paredes de San Salvador de un manifiesto del PCS , fueron capturados , torturados y despu茅s expatriados a Nicaragua varias decenas de miembros dirigentes y de base de nuestro Partido.
Sin embargo, el objetivo principal de dicha represi贸n, que era la destrucci贸n del CROS, no fue lograda m谩s que de nombre. E1 lugar del CROS lo ocup贸 de inmediato, tambi茅n bajo la direcci贸n de los comunistas, el Comit茅 Pro-defensa de los Derechos Laborales, que se dio a la tarea de defender las conquistas de los trabajadores en el terreno del derecho laboral, agredidas por la embestida represiva. Reorganiz贸 r谩pidamente las directivas sindicales afectadas por las capturas y la persecuci贸n; continu贸 la organizaci贸n de nuevos sindicatos e impidi贸 que el movimiento sindical fuera dividido por la pandilla de agentes adiestrados y pagados por la ORIT (Organizaci贸n Regional Interamericana de Trabajadores, dirigida desde los EE.UU.: por conocidos agentes del imperialismo) . Esto fue lo que m谩s doli贸 al gobierno.
El auge del movimiento obrero y popular continu贸 avanzando y adquiriendo m谩s combatividad, la represi贸n no hab铆a logrado paralizarlo. Por eso, en septiembre de 1952, el gobierno de Osorio descarg贸 un nuevo golpe contra el PCS, inventando para ello haber descubierto 鈥渦n complot comunista鈥 fraguado y dirigido desde el extranjero, 鈥渄esde Mosc煤 y Pek铆n鈥.
Esta segunda represi贸n del gobierno d Osorio, m谩s extensa y m谩s cruel que la anterior, logr贸 temporalmente sus fines: condujo a la divisi贸n del movimiento sindical, y al rebajamiento de la lucha popular democr谩tica. Los sindicatos descabezados por la represi贸n, fueron puestos bajo la direcci贸n obligada de los lacayos del divisionismo formados por la ORIT. El PRUD ( partido oficial de entonces) logr贸 as铆 un breve periodo de tranquilo reinado, mediante el exilio de decenas de patriotas y llenando las c谩rceles con otros tantos, a los que se torturaba a diario con la fat铆dica 鈥榗apucha鈥 y manteniendo una permanente persecuci贸n contra los activistas y cuadros de las organizaciones populares.
Sin embargo, no pudieron ser sometidos todos los sindicatos a los designios de los agentes del imperialismo y un firme n煤cleo se mantuvo en pie, resistiendo la arbitrariedad, la persecuci贸n y toda clase de presiones . El movimiento estudiantil tambi茅n pudo retornar a su cauce progresista, a pesar de la persecuci贸n y la delaci贸n contra los estudiantes comunistas. El PCS, aunque duramente golpeado por la represi贸n, no pudo ser desarticulado y prosigui贸 su desenvolvimiento org谩nico, en medio de aquellas dif铆ciles condiciones.
El Coronel Osorio termin贸 su periodo presidencial en medio de agudas contradicciones dentro de su equipo de mando de la Fuerza Armada y del PRUD, entre estos se contaba a los dirigentes sindicales oritianos divisionistas.
Esta situaci贸n condujo a que el nuevo Presidente ,Coronel Jos茅 Mar铆a Lemus, considerara necesario iniciar su periodo con medidas tendientes a relajar el ambiente represivo heredado de su antecesor y fue as铆 como se derog贸 la 鈥淟ey de Defensa del Orden Democr谩tico Constitucional鈥 (Ley anti-comunista) , dictada en los d铆as siguientes a la represi贸n de septiembre de 1952. Aquella ley reaccionaria, hip贸critamente dedicada a defender el inexistente 鈥渙rden democr谩tico鈥, fue una copia casi textual de la Ley de 鈥淒efensa de la Democracia鈥 (bautizada popularmente como 鈥淟ey Maldita鈥) que poco antes hab铆a dictado el traidor Gabriel Gonz谩lez Videla, en Chile. De esta manera fue tambi茅n que se permiti贸 el retorno de todos los exiliados pol铆ticos, debi茅ndose subrayar que en ese momento (1956) , todos los exiliados salvadore帽os eran comunistas, y la mayor铆a de estos obreros sindicalistas.
Aquella coyuntura pol铆tica no s贸lo abri贸 las fronteras para el retorno de los comunistas exiliados ,sino que tambi茅n entreabri贸 la posibilidad de reunificar al movimiento sindical. El PCS se lanz贸 a esta tarea con todo su entusiasmo y sus fuerzas, aumentadas por el retorno de los compa帽eros que tra铆an un nuevo bagaje de experiencia y conocimientos adquiridos durante su militancia en otros Partidos Comunistas hermanos del continente, mientras estuvieron desterrados.
Lucha por la reunificaci贸n sindical y por el desarrollo del movimiento democr谩tico
Esta causa culmin贸 en 1957, con la formaci贸n de la Confederaci贸n General de Trabajadores Salvadore帽os (CGTS) en el Primer Congreso Nacional de Unidad Sindical. Este esfuerzo del Partido y de la clase obrera no pas贸 desapercibido para la burgues铆a y la embajada norteamericana quienes r谩pidamente se lanzaron a la contraofensiva debilitando a la CGTS y desmembrando varios sindicatos de su seno para constituir la confederaci贸n General de Sindicatos (CGS) . En esta sucia labor debilitadora de la clase obrera, se cont贸 con la venia oficial. Se estimularon la corrupci贸n y el oportunismo en muchos dirigentes sindicales, que se prestaron a semejante maniobra. Es justo reconocer que cierta dosis de sectarismo, con la que entonces actuamos los comunistas, ayud贸 a los divisionistas en sus tareas.
En esta d茅cada de los a帽os cincuenta, fue cuando el PCS, dando muestras de completa recuperaci贸n y de comprensi贸n del papel que deb铆a asumir como gu铆a revolucionario de la clase obrera y del pueblo trabajador, se esforz贸 por crear los variados instrumentos de lucha que vinieron a dar una nueva configuraci贸n a la actividad pol铆tica en el pa铆s y a estructurar un movimiento independiente de la izquierda. Esos avances organizativos y esas luchas son los basamentos en los cuales se fundamenta la lucha pol铆tica actual de nuestro pueblo.
En la universidad se cre贸, en 1954, Acci贸n Estudiantil Universitaria (AEU) , como frente pol铆tico revolucionario, en oposici贸n a los grupos activos de la derecha y de las corrientes conservadotas de la iglesia cat贸lica que, aprovech谩ndose del exilio de valiosos dirigentes estudiantiles, pretendieron dominar la situaci贸n en el Alma Mater.
En 1956 se dieron los primeros pasos para crear una organizaci贸n revolucionaria de la juventud, sucedi茅ndose la formaci贸n de los clubes 鈥淟amatepec鈥 y 鈥淭azumal鈥 y la Asociaci贸n de la Juventud 5 de Noviembre. Esta 煤ltima, formada en 1958, ayud贸 a desarrollar las inquietudes patri贸ticas en numerosos j贸venes obreros, estudiantes e intelectuales en San Salvador y Santa Ana, principalmente. J贸venes surgidos en la 鈥5 de Noviembre鈥 crearon la Uni贸n Nacional do Estudiantes de Educaci贸n Media (UNEEM) .
En 1960, en plena lucha contra la represi贸n desatada por Jos茅 Mar铆a Lemus a finales de su gobierno, fue creada 鈥漋anguardia
de la Juventud Salvadore帽a鈥 (VJS) , frente juvenil del Partido,
base y antecedente importante de la actual Juventud Comunista; y fue creada, asimismo, , la 鈥淔ederaci贸n Magisterial 鈥, uno de los n煤cleos que afluyeron despu茅s a la creaci贸n de 鈥淎NDES鈥 en 1966.
En esa misma d茅cada se impuls贸 la actividad c铆vica y reivindicativa de la mujer salvadore帽a, lo cual dio como resultado la formaci贸n de 鈥淔raternidad de Mujeres Salvadore帽as鈥, en 1956.
En el af谩n de que las fuerzas de la izquierda tuvieran m谩s vivencia en el pa铆s y contaran con su propia organizaci贸n pol铆tica que las armonizara, el PCS, junto a diversas personalidades de pensamiento progresista, formaron el 鈥淢ovimiento C铆vico Abril y Mayo鈥, en 1959 que posteriormente, dio origen al 鈥楶artido Revolucionario Abril y Mayo鈥 (PRAM). El PRAM contribuy贸 grandemente a la educaci贸n pol铆tica de apreciable cantidad de salvadore帽os y encabez贸 memorables jornadas en la lucha de nuestro pueblo contra los gobiernos de Lemus, el Directorio C铆vico Militar y durante la administraci贸n del Coronel Julio A. Rivera.
Con una clara visi贸n de la necesidad de un frente unido democr谩tico para enfrentar al dictatorial gobierno de Lemus y luchar por un pliego de demandas democr谩ticas, entre ellas la reforma a la Ley Electoral, el PCS particip贸 activamente, junto con diversas organizaciones pol铆ticas, gremiales y estudiantiles, en la constituci贸n del 鈥淔rente Nacional de Orientaci贸n C铆vica鈥 (FNOC) que dirigi贸 la lucha contra ese r茅gimen y contribuy贸 grandemente a su derrocamiento en octubre de 196O.
El funcionamiento de todas estas organizaciones de masas, con sus variadas actividades y luchas, forj贸 incontables activistas y cuadros revolucionarios y democr谩ticos y abri贸 paso a una conciencia pol铆tica popular m谩s avanzada, comenzando a liquidar el oscurantismo en que sumi贸 al pa铆s la matanza de 1932. Este nuevo auge combativo sent贸 premisas para los pasos de avance mayores, que vinieron despu茅s, en el terreno organizativo, pol铆tico e ideol贸gico en nuestro pa铆s.
La perspectiva del poder pol铆tico en la lucha del PCS
El cambio gradual de la correlaci贸n de fuerzas pol铆ticas internas; los impresionantes 茅xitos del socialismo en el mundo; el debilitamiento del sistema de dominaci贸n colonial imperialista y, con ello, el vuelco definitivo de la correlaci贸n de fuerzas en favor del socialismo; y la presencia de la Revoluci贸n Cubana en el continente latinoamericano, para no mencionar m谩s, dieron a la lucha de nuestro Partido mayor impulso y nuevas perspectivas.
Tales cambios en la din谩mica del proceso revolucionario llevaron al PCS a plantearse el problema de la toma del poder pol铆tico. Con el prop贸sito de dar respuesta a esa necesidad hist贸rica, el Comit茅 Central del partido, en su reuni贸n ampliada de abril de 1961, traz贸 en l铆neas generales la estrategia y la t谩ctica de la Revoluci贸n de Liberaci贸n Nacional Salvadore帽a, determinando las fuerzas motrices de la misma y se帽alando la v铆a armada como la m谩s probable; y reconociendo, como cuesti贸n de principio, la necesidad de formar el frente democr谩tico al mismo tiempo que elevar a la clase obrera a su papel de vanguardia.
Las conclusiones del Comit茅 Central fueron puestas en pr谩ctica de inmediato. La ejecuci贸n, llevada a cabo en el marco de la lucha contra el terror impuesto por el Directorio C铆vico Militar a partir del 25 de Enero de 1961, tuvo la activa participaci贸n de las capas pol铆ticamente m谩s avanzadas de las organizaciones de masas existentes entonces: sindicatos, asociaciones estudiantiles, Vanguardia de la Juventud Salvadore帽a (VJS) , Federaci贸n Magisterial, Partido Revolucionario Abril y Mayo, etc. las cuales constituyeron organismos clandestinos de acci贸n, fund谩ndose despu茅s de pocos meses, como producto del proceso, el Frente Unido de Acci贸n Revolucionaria (FUAR) , organizaci贸n compuesta por varias columnas de combatientes que se propon铆a convertirse en el instrumento del pueblo en la lucha por la revoluci贸n.
Dos a帽os despu茅s de constituido el FUAR, la oligarqu铆a burguesa-terrateniente hab铆a superado la crisis eco n贸mica y pol铆tica coyunturales por la que ven铆a atravesando, resolviendo los problemas que hab铆an conducido a que se planteara objetivamente aunque en forma incompleta, una situaci贸n revolucionaria. El PCS, oportunamente, corrigi贸 la l铆nea de acci贸n que aplicaba, desplegando inter茅s por fortalecer su ligaz贸n con la clase obrera industrial, que se desarrollaba notablemente y en restablecer sus relaciones con sectores sociales que, en la aplicaci贸n de aquella l铆nea unilateral hab铆a descuidado.
Fue el V Congreso del Partido, celebrado en febrero de 1964, el que se encarg贸 de proseguir la elaboraci贸n de la estrategia del Poder que hab铆a sido iniciada por el Comit茅 Central en 1961. El Congreso modific贸 la calificaci贸n que se hac铆a del pa铆s, caracteriz谩ndolo como pa铆s dependiente en desarrollo capitalista; cambi贸 su apreciaci贸n sobre el tipo de revoluci贸n que est谩 planteada en la presente etapa hist贸rica, defini茅ndola como Nacional Liberadora, Agraria, Democr谩tica y Popular; previ贸 el transito r谩pido al socialismo, con la condici贸n de que la clase obrera sea clase hegem贸nica de la revoluci贸n; asent贸 la eventualidad de un r茅gimen de transici贸n previo a la Revoluci贸n Nacional Liberadora.
El V Congreso tambi茅n dot贸 al Partido, por primera vez en su historia, de un Programa General y un Programa Agrario que, en calidad de proyectos, fueron aprobados.
Posteriormente, los 贸rganos dirigentes del Partido han elaborado orientaciones pol铆tico-militares que fundamentan su concepci贸n sobre la v铆a de la revoluci贸n, culminando as铆 la etapa de la elaboraci贸n de la teor铆a del PCS sobre la revoluci贸n en El Salvador. De esta manera, nuestro Partido es la 煤nica organizaci贸n revolucionaria que le muestra a nuestro pueblo un camino claro, objetivos concretos y un Programa revolucionario para su emancipaci贸n.
Lucha por el fortalecimiento del movimiento democr谩tico. Hacia un r茅gimen anti-olig谩rquico y anti-imperialista.
Cumplida esta etapa de la vida del Partido Comunista de El Salvador, este cobr贸 una estatura pol铆tica mayor ya no s贸lo entre el movimiento democr谩tico y revolucionario, sino tambi茅n ante adversarios y enemigos. Desde entonces, no han podido, al elaborar los primeros sus planteamientos; o pretender oscuros designios, los segundos, dejar de tomar en cuenta el papel que juega el Partido en el quehacer pol铆tico nacional.
As铆, la formaci贸n de mayor n煤mero de sindicatos; el desarrollo del movimiento huelgu铆stico a partir de 1967; y la lucha creciente por la unidad de la clase obrera, han tenido en el PCS el principal impulsador y defensor. esto explica el desprestigio en que se han venido sumiendo los dirigentes sindicales oficialistas y proimperialistas, as铆 como el debilitamiento de las organizaciones que controlan. El fortalecimiento de la tendencia unitaria, que hoy se abre paso entre el movimiento sindical del pa铆s, en buena medida, fuera de otras causas que existen, se debe a la lucha emprendida por el Partido contra el oportunismo y la corrupci贸n y a favor del mayor elevamiento del papel de la clase obrera en la vida pol铆tica del pa铆s.
La causa del magisterio nacional ha tenido en el PCS un incondicional apoyo, primero en las tareas grises, duras y an贸nimas, por la formaci贸n de la asociaci贸n de maestros y posteriormente, en las huelgas del gremio, realizadas en 1968 y 1971. En la primera, ofrendaron sus vidas, cumpliendo con su deber de comunistas, los queridos camaradas Sa煤l Santiago Contreras y Oscar Gilberto Mart铆nez Carranza.
Por su destacada actividad pol铆tica al frente de la lucha popular, encontraron la muerte a manos de los carceleros de nuestro pueblo, los militantes de nuestro Partido: Dr. Alberto V谩squez C谩rcamo (en 1968) , el Ingeniero Agr贸nomo Carlos Humberto Rivera y el peque帽o agricultor Juan P铆o Aparicio (en 1971) y el joven dirigente sindical Jorge Alberto Mor谩n Cornejo (en 1974).
En el despertar del campesinado y de los obreros agr铆colas a la lucha popular ,el PCS ha hecho, asimismo, una gran contribuci贸n junto con otras fuerzas, logrando impulsar su organizaci贸n y promover muchas de sus luchas por la tierra, contra los desalojos, por mejores salarios y prestaciones laborales, por la reforma agraria, y por un gobierno democr谩tico popular, anti-imperialista y anti-olig谩rquico, que realice la transformaci贸n radical del pa铆s.
La lucha revolucionaria que e PCS viene promoviendo ha logrado generalizar la convicci贸n de que el nuestro es un pa铆s dependiente y atrasado, que son la oligarqu铆a y el imperialismo los responsables de esta situaci贸n. Esto ha puesto en el centro del debate pol铆tico nacional la disyuntiva de cambios o conservaci贸n del sistema, obligando a los diversos partidos y organizaciones, representativos de las diversas clases sociales, a adoptar una posici贸n frente a esta disyuntiva y permitiendo a las grandes mayor铆as populares adoptar una posici贸n pol铆tica claramente enfilada contra el sistema socio-econ贸mico y pol铆tico imperante, rechazando las falsas y demag贸gicas posturas progresistas que hoy se ve obligada a adoptar la dictadura militar derechista para subsistir.
Trabajando hacia este objetivo fuimos participes principales de la estrategia puesta en pr谩ctica en las elecciones presidenciales de 1967 por el agrupamiento de izquierda que apoy贸 las candidaturas presentadas por el Partido Acci贸n Renovadora (PAR) . En 1971 nuestro Partido dise帽贸 una l铆nea de unidad amplia de fuerzas progresistas para luchar por un gobierno democr谩tico, comprometido con su Programa de cambios econ贸mico-sociales anti-olig谩rquicos y anti-imperialistas. Siguiendo este planteamiento, hemos dado nuestra contribuci贸n activa a la formaci贸n del mayor agrupamiento pol铆tico de los 煤ltimos tiempos, que lucha por la independencia, los cambios, la democracia y el progreso a trav茅s de la Uni贸n Nacional Opositora.
Actualmente, el PCS ha formulado, el planteamiento de la lucha por un gobierno democr谩tico, anti-olig谩rquico y anti-imperialista, como la salida de contenido popular y revolucionario para sacar al pa铆s de la crisis, liquidar la dependencia y el subdesarrollo y mejorar las condiciones de vida de la poblaci贸n salvadore帽a. Formando parte de este planteamiento sostenemos la necesidad de formar un frente democr谩tico antiimperialista, con la mayor amplitud, en el que deben tener cabida organizaciones o individuos representativos de la clase obrera, los campesinos, las capas medias y la peque帽a burgues铆a. Dentro de esa amplitud, los comunistas valoramos altamente lo que pueden hacer los militares con pensamiento democr谩tico e innovador, para que la Fuerza Armada marche efectivamente del brazo del pueblo en su lucha hacia la liberaci贸n y hacia la conquista de sus metas de democracia y progreso social.
Frente a la perspectiva cierta de que la lucha popular por alcanzar el poder del Estado ha de recrudecerse en el futuro pr贸ximo, los agentes del imperialismo norteamericano y de la recalcitrante reacci贸n terrateniente-burguesa interna, traten de imponer al pa铆s la coyunda de un gobierno fascista, es decir, de un gobierno brutalmente represivo que arrase, incluso, con las precarias libertades y derechos ahora tolerados al pueblo salvadore帽o; como 煤nica v铆a que tienen a mano aquellos sectores de las clases dominantes que por el car谩cter de sus intereses no pueden ofrecer esa otra alternativa de soluci贸n a la crisis econ贸mica y pol铆tica en desarrollo, la que temen desemboque en una revoluci贸n popular triunfante.
El PCS ha venido denunciando este peligro y alertando en su contra, ha llamado a cerrar filas para cortarle el paso al fascismo. Lo comunistas tenemos claridad acerca de que ante el fascismo hay que realizar m煤ltiples y variadas alianzas democr谩ticas e incluso, unir en un ampl铆simo frente com煤n a las m谩s diversas fuerzas, aunque no coincidan todas ellas en el Programa de las transformaciones econ贸mica-sociales o s贸lo coincidan en una parte del mismo.
Contra el fascismo deben marchar, ante todo, las fuerzas m谩s organizadas y combativas, realizando una resuelta lucha, pero tambi茅n hay que atraer para oponerlos al fascismo, a todos aquellos que, sin ser capaces de la misma combatividad, realicen en contra de ese peligro cualquier tipo de oposici贸n, bajo cualquiera forma. es un grave error de sectarismo que puede aislar a las fuerzas revolucionarias y llevarlas a la derrota, exigir que para ser reconocido como anti-fascista debe aceptarse tales o cuales formas de lucha, tales o cuales postulados ideol贸gicos, o aceptar el mismo Programa por el que los revolucionarios luchamos.
El PCS esta conciente de que la lucha anti-fascista puede llegar a convertirse en la tarea central, sino tambi茅n 煤nica, para todo el movimiento revolucionario y para todo el movimiento democr谩tico, pero considera que estando hoy a la orden del d铆a la necesidad de obstruir y detener la escalada en que est谩n empe帽ados los fascistas la tarea central contin煤a siendo la lucha por conquistar un gobierno democr谩tico, anti-imperialista y anti-olig谩rquico y que un prematuro planteamiento del anti-fascismo como tarea 煤nica tal como lo exige cierto sector da la ultra-izquierda , conducir铆a en la pr谩ctica a malograr las posibilidades revolucionarias que vienen impl铆citas en el desarrollo de la crisis econ贸mica y pol铆tica del sistema capitalista, a nivel internacional y nacional.
El PCS, parte del Movimiento Comunista Internacional
El fortalecimiento del papel e importancia del Partido en la vida pol铆tica nacional, ha venido acompa帽ado de el desarrollo e incremento de su actividad en la arena internacional, como parte del Movimiento Comunista Internacional. El relativo aislamiento internacional en que se encontraba a煤n en la d茅cada de los a帽os 50 ha sido de lado atr谩s de manera notable y, actualmente, pese a sus limitaciones, nuestro Partido tiene un trabajo internacional creciente y activo.
Particip贸 en los Conferencias de Representantes de Partidos Comunistas y Obreros del MCI realizadas en Mosc煤, en los a帽os de l957, 1960 y 1969; asisti贸 a la reuni贸n de Partidos Comunistas de Am茅rica Latina, realizada en La Habana el a帽o de 1964; ha enviado delegaciones a numerosos eventos internacionales realizados en pa铆ses socialistas, tales como Congresos de los Partidos hermanos en el poder, reuniones diversas y encuentros de la Revista Internacional, 贸rgano permanente del Movimiento Comunista Internacional.
A nivel regional, el PCS ha participado activamente en las nueva Conferencias de partidos Comunistas de Centroam茅rica, M茅xico y Panam谩, que se han realizado desde 1961 hasta 1974, ha estrechado relaciones con cada uno de los partidos Comunistas de la regi贸n, con los que realiza frecuentemente encuentros bilaterales de informaci贸n, evaluaci贸n y coordinaci贸n. Ha sido preocupaci贸n del PCS la superaci贸n de la secuela dejada por el conflicto armado entre nuestro pa铆s y Honduras, habiendo pro movido nacionalmente y en la regi贸n lo necesario para desarrollar un movimiento popular y otras presiones a favor de la soluci贸n pacifica y negociada del conflicto. Las constantes opiniones alrededor de este asunto y la declaraci贸n conjunta firmada con el Partido Comunista de Honduras, que ofrece una f贸rmula concreta de arreglo, son evidencia de la preocupaci贸n del PCS en este terreno.
En lo que se refiere al cumplimiento de sus deberes internacionalistas, el PCS , en la medida de sus posibilidades, ha prestado activa solidaridad moral e incluso material a la lucha de numerosos pueblos y movimientos revolucionarios de los distintos continentes. 脷ltimamente se destaca la actividad promovida para apoyar la causa del pueblo vietnamita contra el imperialismo agresor y completar la reunificaci贸n del pa铆s, la solidaridad activa con el pueblo hermano y patriotas chilenos, durante el gobierno de la Unidad Popular, y posteriormente a
su derrocamiento, contra la Junta Militar fascista; la solidaridad
con el pueblo hermano y el movimiento revolucionario de Guatemala ha sido tarea permanente de los comunistas salvadore帽os. La defensa de la Revoluci贸n Cubana, ante el cerco criminal y las agresiones militares yanquis han constituido una de las tareas de primer orden del PCS.
Especial significaci贸n tienen para nuestro Partido las estrechas relaciones establecidas y desarrolladas constantemente con el Partido Comunista de la Uni贸n Sovi茅tica (PCUS), basti贸n invencible de la lucha del proletariado mundial y de los pueblos oprimidos contra el capitalismo y la explotaci贸n, vanguardia indiscutible del socialismo y el comunismo en el mundo de nuestros d铆as. Estas relaciones han permitido el conocimiento de nuestro pa铆s y de sus problemas en la Uni贸n Sovi茅tica; lo mismo que han contribuido al establecimiento de relaciones comerciales entre El Salvador y la URSS y ser谩n decisivas en las tareas econ贸mico-t茅cnicas que se le plantean al pa铆s en su lucha contra la dependencia y el subdesarrollo.
Aprender de los aciertos, pero tambi茅n de los errores.
Como es natural, en la vida de nuestro Partido se han registrado desviaciones, errores y debilidades. La superaci贸n de tales errores y debilidades ha sido una tarea ardua y de naturaleza compleja: pol铆tica, ideol贸gica y organizativa. El PCS ha aprendido y aprende no s贸lo de sus aciertos, de sus 茅xitos, sino que tambi茅n de sus reveses, de sus equivocaciones. Por ello, el PCS, no tiene la menor intenci贸n de ocultar sus errores.
En los primeros pasos de nuestro Partido, asomaron cabeza rasgos de sectarismo y economicismo que, bruscamente, se tornaron en errores del tipo opuesto, en errores de izquierdismo infantil. Para ese entonces, esta desviaci贸n izquierdista estaba justificada por la corta edad pol铆tica de los comunistas y de su Partido y adem谩s, reflejaban en cierta manera, la influencia ideol贸gica que en aquellos a帽os desplegaba el trotskismo en algunos sectores del movimiento comunista internacional.
En el per铆odo siguiente a la masacre, hasta el derrocamiento de la tiran铆a martinista, el. PCS tuvo una vida org谩nica precaria, en la que predominaba un clandestinismo casi absoluto que, en muchos momentos, lo mantuvieron aislado de las masas. Los 茅xitos del trabajo da los comunistas en esos a帽os est茅n ligados a los esfuerzos que algunos de sus miembros y organismos realizaron para vincularse al trabajo organizativo de las masas, a su orientaci贸n pol铆tica, creando organizaciones que hoy constituir铆an, por su naturaleza, formas muy atrasadas , como las asociaciones mutualistas. Sin embargo, en esos tiempos, bajo al f茅rula de la tiran铆a martinista, eran casi la 煤nica posibilidad de agrupar a los obreros.
En general, durante este per铆odo se disputaban la orientaci贸n del Partido dos corrientes ideol贸gicas y pol铆ticas sustentadas dentro de su membres铆a. Una de esas corrientes ten铆a su fundamento en la nueva generaci贸n de comunistas llegados a las filas del PCS despu茅s de la masacre. Entre ellos se destacaba un influyente n煤cleo de estudiantes universitarios e intelectuales que ingresaron imbuidos de pretensiones teorizantes, propias de su extracci贸n social y que no supieron ayudar a los antiguos miembros obreros y campesinos , en muchos casos artesanos, en el. conocimiento de la teor铆a, sino que les reprochaban su poco dominio de la misma, culp谩ndolos de todos los reveses sufridos. Se abri贸 as铆 una lucha interna, que debilit贸 durante a帽os la capacidad organizativa y de acci贸n del PCS , y en la cual se manifestaron tendencias divisionistas de variado tipo.
La composici贸n social del PCS, se torn贸 predominante peque帽o-burguesa y, con ello, las desviaciones de derecha alentadas por las conciliadoras concepciones del dirigente comunista norteamericano Earl Browder, a fines de la II Guerra Mundial, encontraron por poco tiempo un punto do apoyo dentro del PCS. Ello no obstante, la luche contra Mart铆nez fue un factor unificador decisivo y el PCS pudo hacer un considerable aporte al derrocamiento y a la reorganizaci贸n del movimiento obrero y popular en los cinco meses y medio que siguieron a su ca铆da.
Es muy importante se帽alar que las disensiones ideol贸gicas internas no condujeron, como en otros Partidos Comunistas latinoamericanos en esos mismos a帽os, a la divisi贸n de nuestro Partido.
Durante todos esos a帽os, hasta comienzos de la d茅cada del cincuenta, fue una caracter铆stica muy sobresaliente del PCS su inestabilidad org谩nica. Muchos de aquellos 鈥渂rillantes鈥 intelectuales que llegaron a sus filas e incluso alcanzaron los primeros cargos de direcci贸n, los abandonaron despu茅s, algunos en franca y repugnante deserci贸n y hasta traici贸n.
Es a partir de los primero a帽os del cincuenta que avanz贸 el proceso de la consolidaci贸n org谩nica del PCS, en medio de parciales retrocesos. Sin embargo sigui贸 siendo predominantemente peque帽o-burguesa y artesanal la composici贸n de su membres铆a hasta 1970, a帽o en el que, despu茅s del VI Congreso, dio comienzo una sistem谩tica rectificaci贸n en todos los aspectos de la vida y la pol铆tica del Partido, que han conducido a un radical cambio en su composici贸n social. Ahora, nuestro Partido tiene una composici贸n predominantemente proletaria (63%) y entre su militancia proletaria predominan los obreros fabriles y agr铆colas y no los de taller artesanal; el segundo lugar en la composici贸n del PCS corresponde a las capas medias urbanas asalariadas y en tercero y 煤ltimo lugar se encuentra la militancia procedente de la peque帽a burgues铆a, propiamente tal, es decir, de la capa de peque帽os propietarios, urbanos y rurales.
Por eso, mientras la composici贸n del Partido del proletariado no era, en los hechos, proletaria, su pol铆tica y su ideolog铆a estaban expuestas a bandazos desviacionistas. As铆, por ejemplo, durante los meses de la Junta de Gobierno que derroc贸 a Lemus, a la par del decisivo esfuerzo de los comunistas en la promoci贸n de la organizaci贸n popular, estuvo el inicio de una nueva edici贸n de sectarismo que condujo a facilitar la ruptura del Frente Nacional de Orientaci贸n C铆vica y la unidad de la AGEUS, objetivos por los que luchaba la reacci贸n anti-comunista y anti-democr谩tica, para frenar el avance revolucionario popular en nuestro pa铆s. Despu茅s de la ca铆da de la Junta el 25 de enero de 1961, el CC del PCS hizo un an谩lisis fundamentalmente correcto al se帽alar que el pa铆s viv铆a un proceso de maduraci贸n objetiva de una situaci贸n revolucionaria y que, por tanto, hab铆a que poner rumbo hacia las taras relativas a la conquista del poder. Pero al aplicar esa orientaci贸n, el PCS fue incurriendo m谩s y m谩s, en un error de izquierdismo, que condujo a unilateralizar las formas de lucha casi exclusivamente al terreno de una agitaci贸n que anunciaba el pronto inicio de la lucha armada revolucionaria y desnaturaliz贸 el papel de diversas organizaciones de masas, especialmente de los sindicatos. La desviaci贸n izquierdista fue corregida mediante un largo confrontamiento ideol贸gico en el seno del Comit茅 Central, el cual se desarroll贸 y culmin贸 dentro del absoluto respeto de las normas de vida partidaria y, par tanto, no acarre贸 ni el m谩s leve peligro fraccionalista. El V Congreso (1964) coron贸 la correcci贸n de la desviaci贸n izquierdista.
No obstante los llamamientos a evitar que le correcci贸n del error de un tipo condujera a incurrir en el de tipo opuesto, en los hechos tal tendencia apareci贸 duran te 1964-66, bajo la forma del abandono, casi absoluto, de la lucha pol铆tica y del fomento de la organizaci贸n pol铆tica de masas, para concentrar todos los esfuerzos en el terreno de la lucha y la organizaci贸n por demandas econ贸micas y sociales. Al corregirse esta desviaci贸n de derecha en los a帽os 1966, 67, 68, no se realiz贸 una lucha ideol贸gica radical en su contra, junto con las medidas pr谩cticas que se adoptaron. De esta forma, las ra铆ces de la desviaci贸n economicista (de derecha) , quedaron vivas entre los cuadros comunistas del movimiento obrero y fueron capaces de dar origen a nuevos tallos y frutos en diferentes momentos, desde entonces. A煤n hoy, esas ra铆ces ideol贸gicas del economicismo no han sido totalmente erradicadas y destronadas, pero el PC; se empe帽a en esta tarea, con toda resoluci贸n, especialmente a partir de los acuerdos de la Comisi贸n Pol铆tica y del CC en los 煤ltimos meses.
Por otra parte, el no haber desenmascarado consecuentemente la ideolog铆a economicista, que es una forma de influencia de la burgues铆a y la peque帽a burgues铆a sobre la clase obrera, quedo preparado el terreno para que resurgiera la desviaci贸n izquierdista bajo nuevas formas, esta vez tambi茅n entre los comunistas del movimiento sindical, empu帽ando la bandera de la lucha contra el economicismo, el burocratismo, etc.
El izquierdismo es una ideolog铆a peque帽o-burguesa. Tiene, pues, una ra铆z de clase com煤n con el economicismo y pudo alcanzar cierta influencia entre los j贸venes comunistas (especialmente estudiantes e intelectuales)y ciertos n煤cleos de miembros del PCS en el sector sindical, ligados a la producci贸n de los talleres artesanales que, como se sabe, es una forma de producci贸n impregnada del esp铆ritu peque帽o-burgu茅s, de la sicolog铆a del peque帽o propietario.
Durante el conflicto con Honduras en 1969, la Comisi贸n Pol铆tica del Comit茅 Central incurri贸 en graves errores de derecha, bajo la forma de concesiones al nacionalismo reaccionario burgu茅s. Aunque el PCS denunci贸 el peligro y la naturaleza reaccionaria, burguesa, de la guerra que se preparaba y realiz贸 una campa帽a de m铆tines ,asambleas obreras de discusi贸n, charlas y mesas redondas
etc., en las que se llamaba a impedir la guerra y a buscar una justa soluci贸n pac铆fica y negociada, no desenmascar贸 consecuentemente las causas verdaderas del conflicto y, una vez iniciada la invasi贸n sobre Honduras, ces贸 nuestro partido de condenar aquella guerra, dejando a las masas a merced de la propaganda patriotera del gobierno y de las clases dominantes.
Estos errores fueron deliberadamente exagerados por los izquierdistas, que ya hab铆an formado fracci贸n en el Partido. Ocultaban todo lo que el Partido hizo contra esa guerra, incluso corriendo graves riesgos para su vida de parte de los comunistas que fueron a las plazas p煤blicas (los miembros de la C. P. entre ellos); y 煤nicamente reconoc铆an las debilidades y errores, bas谩ndose ,con perfidia, en documentos que no llegaron a circular fuera de nuestras filas.
Los izquierdistas no estaban tan interesados en corregir esos errores, sino en utilizarlos como bandera para dividir al PCS. As铆 qued贸 demostrado despu茅s, cuando a pesar de que el Comit茅 Central hizo un balance en que se se帽alaron y condenaron esos errores, la fracci贸n izquierdista continu贸 empe帽ada en su labor divisionista. Pero los izquierdistas fracasaron en sus planes de dividir al PCS; sus pretensiones fueron rechazadas, pr谩cticamente, por toda la membres铆a y ellos optaron por renunciar del Partido y retirarse a formar grupo aparte.
Entre los pocos que se fueron, hab铆a algunos elementos valiosos que habr铆an sido salvados si la lucha ideol贸gica se hubiera realizado consecuentemente contra el economicismo y, luego, contra el izquierdismo, desde fines de 1967.
El PCS es ahora blanco de los ataques, no s贸lo de la reacci贸n, sino tambi茅n de los diversos grupos ultra-izquierdistas; pero la defensa de nuestro Partido la concebimos, ante todo, como un esfuerzo por desarrollarlo y superar sus defectos y no como una defensa ciega que no reconoce los errores propios.
No es casual, por ello, que el PCS est茅 creciendo y desarroll谩ndose en cantidad y calidad, poni茅ndose en condiciones de hacer un aporte m谩s decisivo a la lucha revolucionaria de nuestro pueblo.
El PCS es ahora, m谩s que en ning煤n otro momento, m谩s fuerte y unido, conoce mejor los problemas del pa铆s y del mundo, tiene m谩s variados y s贸lidos v铆nculos internacionales de hermandad y solidaridad proletaria; posee una l铆nea m谩s correcta y clara, m谩s ampliamente aceptada; posee variadas y amplias alianzas pol铆ticas y relaciones amistosas con las diversas fuerzas democr谩ticas y populares en nuestro pa铆s.
Si en 1932 el PCS no pudo ser destruido, ni siquiera con aquella brutal matanza, menos puede ser destruido hoy.
El PCS es un firme e imperecedero basti贸n y destacamento de combate del proletariado y del pueblo salvadore帽o; es un destacamento probado del proletariado mundial.
Ense帽anzas hist贸ricas del PCS
Al conmemorarse el 45 Aniversario de la formaci贸n del Partido Comunista de El Salvador y reparar en las diversas etapas y acontecimientos que rodean su vida, contenidos en el anterior bosquejo hist贸rico, las generaciones actuales de comunistas, tanto del Partido como de la Juventud, as铆 como los obreros, campesinos, intelectuales, estudiantes, maestros, etc. , est谩n en mejores condiciones de valorar el valioso aporte que el Partido ha prestado y sigue prestando a las luchas de nuestro pueblo. Sabr谩n valorar m谩s los inmensos sacrificios que ha sufrido
para hacer avanzar el proceso revolucionario ; comprender谩n la relaci贸n que hay entre la actividad del partido y las conquistas democr谩ticas, laborales, econ贸micas, sociales que han conseguido los trabajadores y diversos sectores sociales en los 9 lustros transcurridos desde su fundaci贸n.
Ello tambi茅n permitir谩 apreciar la causa por la que el Partido posee prestigio y constituye, objetivamente, la principal y m谩s experimentada fuerza revolucionario del pa铆s y probada vanguardia del proletariado. Del mismo modo, la modificaci贸n de la correlaci贸n de fuerzas internas, menos favorable; a la oligarqu铆a y al imperialismo, confirma la causa de nuestro Partido y permite prever que el objetivo por el cual lucharon aquellos que en 1932 鈥渋ntentaron el asalto al cielo鈥, esta m谩s pr贸ximo y cuenta con la simpat铆a creciente de cientos de cientos de miles de salvadore帽os.
Los 45 a帽os de la lucha abnegada y valerosa del PCS, est谩n llenos de ense帽anzas y lecciones, las que deben ser estudiadas por comunistas y revolucionarios en general. Su vida es la historia de la revoluci贸n social en El Salvador; su teor铆a es la teor铆a m谩s revolucionaria de la emancipaci贸n de la clase obrera y nuestro pueblo. Su rica experiencia conoce la utilizaci贸n de las m谩s diversas y variadas formas de lucha. No cabe ninguna duda, que la lucha del PCS es una escuela viva de comunismo, de lucha por la vigencia de los principios internacionalistas del proletariado y de militante solidaridad en la lucha de los diversos sectores y organizaciones populares del pa铆s.
De esas ense帽anzas , ahora enumeramos las principales que deben tenerse en cuenta para el desarrollo ulterior del proceso revolucionario:
1. La lucha del proletariado salvadore帽o en contra de su opresores, obtuvo un cambio cualitativo notable con el surgimiento del Partido Comunista, ampliando su perspectiva fuera de los marcos estrechos de la lucha puramente econ贸mico y concibiendo la necesidad de la toma del poder pol铆tico, como condici贸n para construir una vida mejor sin explotados ni explotadores.
2. El proletariado 煤nicamente puede avanzar en la lucha cuando une las reivindicaciones econ贸micas a los objetivos pol铆ticos y cuando cuenta con un Partido revolucionario intransigente frente a los revisionistas y oportunistas; lo mismo que, audaz y valiente contra la burgues铆a y sus instrumentos de poder.
3. El partido de la clase obrera, no puede cumplir su misi贸n de vanguardia de la clase obrera, de dirigente y organizador de la revoluci贸n, si no posee y domina la teor铆a marxista-leninista, si no cuida de su pureza, sin convertirla en dogma.
El marxismo da al Partido la posibilidad de orientarse dentro de cada situaci贸n hist贸rica determinada, ante un hecho o fen贸meno social concreto; de descubrir sus nexos con los dem谩s fen贸menos y situaciones, de descubrir su esencia y prever la marcha y desenlace de los acontecimientos. El Partido del Proletariado que no domina la teor铆a marxista-leninista o la practica esquem谩tica o dogm谩ticamente , vaga a tientas, se desorienta y, por tanto, se ve imposibilitado de dirigir a la clase obrera en sus luchas.
4. El Partido revolucionario del proletariado debe ser capaz de arrastrar tras de s铆 a los trabajadores y puede defenderse de los ataques de la burgues铆a, de todos sus intentos por destruirlo, 煤nicamente cuando tiene fuertes v铆nculos con las masas, que le permita fortalecerse constantemente, escucharlas y aprender de ellas.
El Partido es invencible si sabe vincularse, aproximarse y hasta cierto punto si quer茅is, fundirse con las m谩s grandes masas trabajadoras, en primer t茅rmino con la masa proletaria, pero tambi茅n con la masa trabajadora no proletaria鈥 V. I. Lenin.
COMITE CENTRAL DEL
PARTIDO COMUNISTA DE EL SALVADOR
SAN SALVADOR, 28 DE MARZO DE 1975.
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