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PRIMERA LECTURA: Isaías 66: 18 – 21. SEGUNDA LECTURA: Hebreos 12: 5-7-, 11-13. SALMO 116 (Oración de gratitud). EVANGELIO: Lucas 13: 22-30. Hermanos (as): es Cristo el resucitado de entre los muertos quien nos hace comunidad de fe. Las lecturas de esta mañana, nos hablan de la unidad de pueblo y nación y nos dice que es Cristo quien nos convoca, nos enfatiza que no importa la lengua, la raza que tengamos o donde vivamos, Jesucristo no excluye a nadie. En Hebreos, nos habla del padre que corrige a sus hijos que ama y dice que ningún castigo es agradable, pero si uno aprende la lección, el resultado es una vida de entrega y de caminar con Cristo resucitado, caminando el camino a Jerusalén, compartiendo palabra de Dios. Un acompañante seguidor de Cristo, pregunta – Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y El nos contesta, que la salvación que el Cristo histórico nos ofrece, no es solo para unos pocos, la puerta esta abierta para todos, El no excluye a nadie ni a pobres ni a ricos. La respuesta de Jesús - trabajen, prediquen las buenas nuevas del evangelio de vida en abundancia, nos dice esfuércense – luchen por entrar por la puerta estrecha (LC. 24) La salvación de la que nos habla el evangelio en esta mañana, nos dice que hay que pasar por la puerta angosta. Una clave para entender la respuesta de Jesús, se encuentra al inicio del evangelio, nos explica que iba camino a Jerusalén (LC. 22) El camino a Jerusalén expresa la decisión de Jesús de cumplir fielmente la misión encomendada por el padre, de anunciar y practicar la buena nueva del evangelio de vida, llegando hasta las ultimas consecuencias – este es el contexto bíblico – lo que sucede en la ruta a Jerusalén, aquí se da la pregunta del oyente y la respuesta de Jesús. El entrar en el camino de Jesús reclama un compromiso, o un esfuerzo radical, el compromiso de pensar y actuar según el evangelio de acuerdo a la palabra y al actuar del Cristo histórico. La puerta estrecha es excluyente, no en cuanto a las personas, sino en cuanto al derecho de ser seguidor de cristo. La salvación no viene de una simple cercanía física a Jesús (LC. 26-27) No basta rezar o orar, no basta haber comido o bebido con Jesús , o haberlo escuchado en las plazas, en las calles. Tampoco es la consecuencia de pertenecer a una determinada religión o ser de alguna región en particular, nos pide que seamos hombres y mujeres de fe, nos demanda que seamos responsables a Cristo en el anuncio de las buenas nuevas, no es fácil vivir el evangelio de Jesús , la cruz es nuestra identificación, como seguidores de Cristo, la puerta estrecha, la puerta única a la vida, es una entrada exigente. La puerta estrecha se convierte en puerta grande, abierta a todos sin exclusivismos, lo encontramos en la primera lectura en Isaías 66: 18 ¨ Yo vendré para reunir a todas las naciones y pueblos y vendré y verán mi gloria ¨. Todos somos invitados a seguir el camino de Jesús, no es que los cristianos, seguidores de Jesús – busquemos sufrir por sufrir o el dolor por el dolor, o la pobreza por la pobreza, es falso que los seguidores de Cristo, seamos unos conformistas, frente a la pobreza y frente a la injusticia, al hambre de millones de hermanos (as), frente a las guerras impuestas por los poderosos de este mundo. Los seguidores de Cristo, los cristianos nos rebelamos contra la pobreza que viene de la explotación por parte de los ricos – los explotadores nacionales y extranjeros, en contra de los que imponen las leyes injustas a los más necesitados, aquellos que globalizan la pobreza y la muerte en el mundo, para sacar provecho y formar los grupos hegemónicos de poder les decimos que eso no es de Dios, esos no son hermanos de las grandes mayorías, esos son depredadores de la humanidad, que dejan anémicas a las naciones subdesarrolladas. Como cristianos, nos sublevamos contra el dolor, que viene de la injusticia, contra el sufrimiento de los pequeños de Dios, causado por el egoísmo humano, depredador de la humanidad, esos que se creen grandes y poderosos. Hermanos (as): Levantemos el clamor contra la indiferencia de los líderes políticos y religiosos, que han perdido el contacto con el pueblo. Los cristianos - seguidores de cristo aceptemos ser luz y sal de este mundo, esta es la llave que abre la puerta de la liberación, vivamos un viernes santo, por que encontraremos un domingo de resurrección en Cristo Jesús. Preguntémonos hermanos (as) que sacrificios estamos dispuestos hacer por la vida abundante de la cual nos habla y nos enseña Cristo resucitado, si somos sus seguidores, si somos sus hijos, merecemos un mejor destino, merecemos un futuro mejor. Algunos decimos, Cristo lo hizo todo por mi – yo no tengo nada que hacer, no hay responsabilidad, es fácil ser cristiano para muchos de esta forma, ser cristianos de boca – más no seguidores del Cristo que sana y que libera, lo que cura no es la etiqueta del frasco de medicina, lo que sana es el contenido, esa medicina, ese contenido es Cristo, Jesús. Los padres de la fe, Abraham, Isaac y Jacob y todos los profetas, están en el reino de Dios, por que han proclamado y actuado en el nombre del Dios viviente, del Jesucristo histórico. Busquemos a Dios y hagamos su voluntad, seamos seguidores verdaderos, el es la puerta, el camino y la vida el que no viene a el no podrá entrar jamás, en vida podemos ser sus seguidores, pues ninguno de nosotros estamos seguros de que habrá un mañana, aceptemos el compromiso de entrar por la puerta estrecha que nos lleva al reino de Dios. En este caminar podemos descubrir la mano amorosa de Dios que nos guía, todos estamos invitados, pero la invitación significa seguir el camino de Jesús. Entonces algunos de los que ahora son los últimos serán los primeros y algunos que ahora son primeros serán los últimos. No miremos la salvación del pueblo Dios desde la ventana de la indiferencia, en la Biblia nos encontramos desde el Génesis hasta el Apocalipsis, o somos oprimidos o somos opresores, no hay término medio, Dios es un Dios de salvación y de justicia. Que el amor de Dios que pasa sobre todo entendimiento nos de la oportunidad de ser sus seguidores a todos. Amen por siempre en Jesús. Ricardo Cornejo,Presbítero, Iglesia Luterana SalvadoreñaSan Salvador, 22 de agosto de 2004 |