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05/05/2005
La lucha por un salario justo en El Salvador
 
 

A. LAS CONDICIONES SALARIALES DE LA POBLACIÓN SALVADOREÑA EN LOS ÚLTIMOS QUINCE AÑOS Y LA CAPACIDAD DE ATENDER SUS NECESIDADES BÁSICAS.

Durante los últimos 15 años, la política salarial de los gobiernos de ARENA, ha tenido como lógica que la competitividad de las empresas esté determinada a partir de reducir costos, manteniendo un proceso constante de estancamiento y deterioro en los salarios de los trabajadores. Estos así, han sido el principal factor de competencia de la economía. Por lo que su resultado es un proceso claro de detrimento del poder adquisitivo de la remuneración al trabajador y por lo tanto su empobrecimiento constante.

En el Gobierno de Francisco Flores esto fue más marcado, al mantener en sus primeros cuatro años de gobierno los salarios nominales congelados y fue hasta después de la derrota electoral que obtuvo su partido ARENA en las elecciones de marzo del 2003, que realizó un leve incremento del salario mínimo en el sector urbano, con el argumento de que “había escuchado el mensaje de los votantes”. Para el sector Comercio y Servicios se incremento en 10%, para la Industria en un 7.5% y para Maquila Textil y Confección el incremento fue de 5%. Para el resto de los sectores el salario mínimo continúa congelado, desde 1995 para los trabajadores de recolección de cosechas de café, caña y algodón y desde 1998 para los trabajadores agropecuarios, industria agrícola por temporada en beneficios de café, algodón y caña de azúcar (ver cuadro No.4). Cabe señalar que si bien, El Salvador ha logrado el objetivo de mantener tasas de inflación bajas e incluso negativa, como lo fué en 1999 (de -1), esto ha sido posible a expensas de un deterioro en el poder adquisitivo de los trabajadores a quienes, bajo el argumento de no generar presiones inflacionarias se les ha mantenido su salario nominal con mínimos y esporádicos incrementos.

Esto hace ver claramente, que la estrategia impulsada por el partido en el poder, ha sido buscar la rentabilidad en el capital a partir de una política salarial de bajos costos, situación que ha implicado, como veremos más adelante en un deterioro de los niveles saláriales y una profundización de las condiciones de pobreza de los trabajadores en general y los hogares a nivel urbano y rural.



§ Situación de Empleo y los Salarios Mínimos Nominales y Reales


Según datos estadísticos del gobierno, en El Salvador existe una tasa baja de la población que se encuentra desempleada, ya que para el año de 1991 la tasa de desempleo fue de 8.7% la cual disminuyo para el año de 2003 a un 6.9%. Sin embargo, estos datos resultan engaños si tomamos en cuenta que el criterio que se toma para definir la personas ocupadas o con empleo es “que una persona de 10 años o más haya realizado al menos durante la semana anterior a la encuesta, alguna actividad económica al cual dedicó como mínimo una hora” . Por tanto, la tasa de desempleo anterior parece no reflejar la situación del mercado laboral de nuestro país, ya que gran parte de la población se encuentra subempleado, es decir, que se encuentra laborando en el sector informal.


Años 1991 1993 1995 1997 1999 2001 2003
Tasa de Desempleo 8.7 9.9 7.7 8 7 7 6.9
Tasa de Subempleo 34 33.9 32 30 31.9 28.1 36.4
Total de Desempleoy Subempleo 42.7 43.8 39.7 38 38.9 35.1 43.3
Fuente: Elaboración propia en base a datos de la Dirección General de Estadísticas y Censos DIGESTYC


El mercado laboral informal se caracteriza por no regirse a las normas de salarios mínimos, ya que la mayoría de las y los trabajadores que laboran en dicho sector, trabaja más de las 44 horas semanales y reciben ingresos menores al salario mínimo. Además no cuentan con planes de jubilación, seguro medico, prestaciones por desempleo, así como también, no recibe ayuda del Estado, etc. Durante el año de 1990 la tasa de subempleo era de 34% y para el año de 2003 ésta llego al 36.4% lo cual es preocupante porque refleja que la economía no es capas de generar empleos formales a los que se incorporan al mercado laboral pasando así a engrosar las filas de los desocupados o subempleados y por tanto sus niveles de vida son más precarios que los que logran emplearse en el sector formal. Veremos ahora las condiciones en que se encuentran aquellos que logran ingresar al mercado de trabajo formal y obtener almenos un salario mínimo.

Según datos registrados por la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM) 2003, El Salvador tenia una población de 6,639,010 habitantes de los cuales, el 59.2% se encuentran ubicados en la zona urbana y el 40.8% en la zona rural. La población en edad de trabajar (PET) era de 5.066,918 personas y la población económicamente activa (PEA) era de 2, 707,272 personas que representa el 40.78% de la población total.

Respecto a los salarios mínimos para los trabajadores del sector urbano se tiene que: el salario mínimo nominal pasó de ¢540.00 en el año de 1990 a ¢1,260.00 en el 2002. Para el 2004, debido al incremento diferenciado realizado en el 2003, en el sector de Comercio y Servicios el salario mínimo vigente es de ¢1,386.00 colones (el más alto de todos), Industria con ¢1,354.50 colones y para Maquila Textil y Confección es de ¢1,323.00 colones. Estos incrementos diferenciados evidencian el privilegio hacia algunos sectores empresariales como la industria maquiladora, ya que es el sector donde el incremento salarial fue menor, a esto hay que agregarle que dicho sector recurrentemente ha sido criticado por las condiciones en que laboran los y las trabajadoras. Respecto a los salarios reales, estos han permanecido estancados durante los últimos 15 años ya que en 1990 este era de ¢711.00 para los sectores Comercio y Servicios e Industria, para junio del 2004 alcanza un valor de ¢779.44 para Comercio y Servicios, para la Industria de ¢761.73 y para Maquila Textil y Confección de ¢744.01 (ver cuadro No.1A y 1B).

Si relacionamos el salario mínimo actual con el costo de la Canasta Básica Alimentaria urbana cuyo costo para octubre del 2004 fue de 1,208.7 colones tenemos que: el salario mínimo del sector comercio y servicios excede en 14.67% de dicho costo, para el sector industria en 12.06% y para maquila textil y confección excede en 9.46%.

En cuanto a los salarios mínimos del sector rural, se tiene que para los trabajadores agropecuarios el salario nominal en 1992 era de ¢390.00 colones y para el 2004 es de ¢648.00 ya que desde 1998 no se ha modificado. Respecto al salario real en el año de 1992 era de ¢390.00 y para junio del 2004 alcanzó un valor de ¢364.41 lo cual refleja una caída del 6.56% del poder adquisitivo respecto a los años en comparación (Ver cuadro No.2). Los salarios de la industria de temporada, presentan para el período 1990-2003 un franco deterioro, así, los salarios de temporada del café perdieron ¢259.08 colones desde el punto de vista de poder adquisitivo; y los de la corta de caña ¢121.83, estos últimos son los salarios más bajos en toda la tabla de salarios mínimos. (Ver Cuadro No.3). Estos salarios se deterioraron aun más a junio del 2004 en ¢20.87 (3.81 %) respecto a diciembre de 2003 para el café y de ¢15.25 (3.81%) a la corta de caña, es decir, los trabajadores habían perdido más en su poder adquisitivo, en relación a diciembre del año 2003. Al relacionar el salario mínimo actual del sector con el costo de la Canasta Básica Alimentaria rural de 959.7 colones a octubre del 2004 tenemos que: dicho salario solo cubre en un 67.52% el costo de la canasta. Esto es un claro reflejo de las condiciones precarias en que se encuentran los hogares en las zonas rurales ya que sus salarios no alcanzan para satisfacer sus necesidades como lo es la alimentación de su familia. Estas condiciones han llevado a que la emigración y las remesas se han constituido así en una estrategia antipobreza.


§ Costos de las Canastas Básica Alimentaría, Ampliada y de Mercado

La Canasta Básica Alimentaria (CBA) fue elaborada a partir de una encuesta de ingresos y gastos llevada a cabo en 1991 por el Ministerio de Planificación, a partir de los alimentos más consumidos y asegurando la cobertura de los requerimientos mínimos de calorías. Se crearon dos CBA, una para el sector urbano y otra para el sector rural. (Ver cuadros Nos. 5 y 6)

El costo de la Canasta Básica Alimentaria para el sector urbano pasó de 515.60 colones en 1988 a 1,208.70 colones en octubre del 2004 lo cual significa un incremento del 134.43%. Para el caso de la Canasta Básica Alimentaria rural, esta pasó de 427.80 colones en 1988 a 959.7 colones en octubre del 2004 que significaEn cuanto a la Canasta Ampliada, el criterio que se utiliza para determinarla es el costo de la Canasta Básica Alimentaria multiplicado por dos, es decir, que su valor es dos veces el de la CBA. Ésta, para el año del 2003 costaba 2,310.00 colones para el sector urbano y 1,722.00 colones para el sector rural. A octubre del 2004 dicho costo aumentó a 2,417.40 colones y 1,919.40 colones respectivamente.

Respecto a la Canasta Ampliada de Mercado, está constituida por los siguientes rubros: alimentos, bebidas y tabaco; vivienda; vestuario, servicios relacionados y misceláneos (ver anexo 7). El costo de ésta canasta pasó de 3,542.62 colones en 1993 a 5,224.29 colones en el 2003 y a octubre de 2004 costaba 5,494.98 colones.



Si se compara el costo de la canasta de mercado con el ingreso que obtienen los hogares se tiene que, más del 80% de esos hogares tienen ingresos inferiores al costo de esta Canasta Ampliada de Mercado, es decir, que la mayoría de la población no tiene acceso a estos bienes y servicios esenciales que les permitan un mejor nivel de vida.

Comparando la evolución en el costo de las Canastas Básicas Alimentarías , urbana y rural, las cuales contienen las calorías mínimas requeridas, con el costo del rubro Alimentos de la Canasta Ampliada de Mercado, que incluye además de las calorías mínimas las proteicas, tenemos que ésta ultima ha incrementado de forma más acelerada su costo. Esto nos lleva a pensar que los costos de las Canastas Básicas Alimentarías están siendo subestimados y por tanto no reflejen la realidad en que viven las familias salvadoreñas. También existen otras críticas en cuanto a que las Canastas Básicas Alimentarías ya no reflejan los patrones de consumo de los hogares, ya que estas fueron creadas en el año de 1991 y los hábitos de consumo actuales son diferentes a lComo puede observarse en el grafico, las Canastas Básicas Alimentarías tanto urbana como rural muestran disminución en su costo a partir de 1998 a pesar de que en el 2000 se le quito la exención del IVA a algunos productos de consumo básico lo cual no se ve reflejado en dicho costo, es decir, no es coherente. Sin embargo, dicho incremento solo se refleja en el rubro de Alimentos de la Canasta Ampliada de Mercado. Por tanto se puede deducir que se esta subestimando el costo de las Canastas Básicas Alimentarías. Además, como ya se menciono antes, que estas canastas están desactualizadas y seria mejor tomar como referencia el rubro de Alimentos de la Canasta de Mercado.


§ Salarios Mínimos y Costo de las Canastas Alimentaria, Ampliada y de Mercado.


Si comparamos los salarios mínimos actuales con los costos de los tres tipos de canastas que maneja de la DIGESTYC, pero ajustando éstos a los precios de octubre del 2004, tenemos que en el sector urbano, todos los salarios mínimos cubren la el costo de la Canasta Básica Alimentaria. Así, tenemos que para el sector Comercio y Servicios el costo de la Canasta Básica Alimentaria representa el 87% del salario mínimo. Si relacionamos el costo de la Canasta Ampliada respecto a este mismo sector de Comercio y Servicios, ésta excede su costo en un 74% y en un 296% respecto a la Canasta de Mercado. Es decir, que para cubrir la Canasta Ampliada se necesitarían dos salarios mínimos por hogar y de cuatro para poder acceder a la Canasta Ampliada de Mercado. Respecto al sector de Maquila Textil y Confección que tiene el salario más bajo del sector urbano, el costo de la Canasta Básica Alimentaria representa el 91% del salario mínimo y respecto al costo de la Canasta Ampliada ésta excede en un 82% y en 315% a la Canasta Ampliada de Mercado. (Ver cuadro No. 8)

En otras palabras, para que una familia pueda cubrir sus costos de alimentación, vivienda, vestuario y misceláneos a nivel urbano, deberían trabajar al menos cuatro miembros de la misma familia a tiempo completo, situación que sabemos no es real.

En el sector rural la situación es más grave aún, dado que el salario mínimo de los trabajadores agropecuarios, no cubre en un 48% la Canasta Básica Alimentaría; y el costo de la Canasta Ampliada y de Mercado es superior en un 196% y 748% respectivamente, al salario mínimo que es de 648 colones mensuales.

De los diferentes salarios mínimos pagados en el sector rural, ninguno es suficiente para pagar el costo de la Canasta Básica Alimentaria y mucho menos a la Canasta Ampliada de Mercado. En el caso de los salarios de cosecha, los más graves son el referido a la corta de la caña de azúcar y de algodón. Esto demuestra que los trabajadores rurales viven en una situación de pobreza generalizada.

Es oportuno señalar que existen propuestas de reforma laboral por parte de algunos sectores como lo es la “Ley de Reactivación del Empleo” cuyo propósito es flexibilizar el mercado laboral, que en lugar de potenciar el desarrollo de la fuerza laboral salvadoreña rebaja los derechos laborales en materia de contratos, salarios, periodo de prueba, trabajo extraordinario y jornada de trabajo ya regulados en la actual legislación nacional. Estas propuestas, en esencia, buscan legalizar las prácticas de flexibilización laboral que de hecho o encubiertas ya existen el país. Si bien de momento pareciera que las propuestas de reforma laboral públicamente han perdido impulso, aun persiste el interés del sector privado empresarial de concretarlas .



CONCLUSIÓN PRIMERA: Los salarios en El Salvador en primer lugar, no tienen como objetivo remunerar al trabajo de acuerdo a su esfuerzo y productividad, ni a sus necesidades, sino que su objetivo central es garantizar las ganancias para el capital. Además, el nivel de salarios permite establecer claramente, con relación al costo de vida de los hogares, las condiciones de pobreza y marginación que viven las clases trabajadoras y sectores medios.

* Servicio Informativo Ecuménico y Popular inicia publicación de estudio sobre Salario e Ingresos realizado por Dr. Salvador Arias, miembro del Movimiento Salvadoreño por la Paz (MSP) y diputado del FMLN.



 
 
 
 
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