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entrevista

Dr. René Fortín Magaña

Fecha de publicación: 11 abril, 2009

La AGEUS, en aquellos años, tenía una presencia pública enorme, porque no había partidos políticos como los hay actualmente y entonces los grandes acontecimientos, los grandes problemas, las grandes cuestiones nacionales eran ventilados con la participación, en determinado momento, del estudiantado salvadoreño. La AGEUS, pues tenía una significación muy importante y me cupo el privilegio de presidirla en aquel año de 1952. Conversaciones con Netorivas

NR

Estamos con el Dr. René Fortín Magaña, uno de los personajes históricos de mayor relevancia, de mayor importancia en la historia contemporánea de El Salvador. El Dr. Magaña ha tenido una vida muy activa en la academia, política, cultura, etc. y continúa muy activo en su vida profesional, como asesor jurídico de FUSADES y en otras actividades análogas.

Tenemos el honor en el Blog “Conversaciones con Netorivas” de tener al Dr. Fortín Magaña en el espacio “El Personaje de la semana”. En esta primera edición incluiremos de su voz una breve biografía.

Entonces, René, por favor platícanos de ese personaje: Dr. René Fortín Magaña

RFM

Muchas gracias Neto, honor que me haces al formularme la invitación que yo gustosamente he aceptado por el alto aprecio que guardo por ti y por tu magnífica y excelente labor periodística y cultural en la que estás desenvolviéndote en estos últimos años, después de tu vida pública también muy intensa.

Me acuerdo que nos vimos en Washington, precisamente cuando tú eras embajador allá en tiempos agitadísimos para nuestro país.

Me pides que te hable un poco de mi vida y casualmente tenemos aquí en frente un libro que va saliendo de la imprenta, un libro que he publicado con el pseudónimo Víctor Uclés y que es una zaga que en general. Se llama: “El Vuelo del Tiempo” pero que este primer libro tiene el nombre, bastante subjetivo de: “Gritarán las Piedras”.

Este libro es una narración de los años en los cuales me ha tocado ser testigo y en algunas ocasiones, protagonista en la vida nacional pero paralelamente también de la vida familiar. Así que se desarrollará en este libro y en los que seguirán, si Dios me da la vida y la fuerza necesaria para ello, como continuación de la zaga.

“Gritarán las Piedras” primero comienza con la sublevación campesina en 1932 que es un hecho histórico o que marca un hito en la vida nacional. Aquí se narra la parte en que los campesinos van de las zonas próximas a Juayúa para Ahuachapán en medio de las cuales se encuentra una propiedad que era de nuestra familia, un finca que llamaban El Sauce.

Los campesinos van armados, con sus correspondientes instrumentos de combate, a tomarse el cuartel de Ahuachapán y en la noche hacen un alto en el camino y pasan a descansar todos ellos de una forma agresiva, pero tal vez no se habían dado cuenta que allí estaban los dueños que eran mis padres. Esa noche pasamos rodeados de todos ellos, yo en ese entonces tenía apenas 6 meses porque nací el 24 de julio de 1931.

Aquí se narran estos acontecimientos, fue un episodio muy duro en la vida nacional, realmente violentísimos, hubo excesos de parte de las dos facciones que se enfrentaban. Los campesinos, los partidos políticos, específicamente el Partido Comunista tuvieron una participación en eso.

Pero la represión fue fuerte también, la represión del General Maximiliano Hernández Martínez, que había llegado después de derrocamiento del Presidente Arturo Araujo a tomar la presidencia de la República como vicepresidente que era él en la fórmula del Ing. Araujo.

Después de mis estudios, ya para ir contando los episodios de mi vida a grandes rasgos, después de mis estudios en el Liceo Salvadoreño, ingresé a la Universidad de El Salvador en 1949, meses después de la caída del General Salvador Castaneda Castro y de la llegada al poder de El Consejo de Gobierno Revolucionario que estaba formado por el Mayor Oscar Osorio, el Mayor Oscar Bolaños, el Dr. Humberto Costa y el Dr. Reynaldo Calindo Pol.

En 1950 se promulga la Constitución más importante de esa época y en 1952 se inicia lo que yo podría llamar: “Mi comienzo en la vida pública” porque por decisión de los estudiantes me eligen presidente de la Asociación General de Estudiantes Universitarios Salvadoreños AGEUS.

La AGEUS, en aquellos años, tenía una presencia pública enorme, porque no había partidos políticos como los hay actualmente y entonces los grandes acontecimientos, los grandes problemas, las grandes cuestiones nacionales eran ventilados con la participación, en determinado momento, del estudiantado salvadoreño. La AGEUS, pues tenía una significación muy importante y me cupo el privilegio de presidirla en aquel año de 1952.

Entre las acciones que recuerdo, después de que se había desatado una fuerte represión contra los elementos opositores al régimen, entre los cuales estaban algunos compañeros nuestros o algunos que iban en años superiores pero que se consideraban como adversarios, como el Dr. Manuel Atilio Hasbún, cuya exhibición personal, pedimos nosotros desde la AGEUS, y que en respuesta todos ellos fueron mandados al exilio.

La AGEUS continúo con sus actividades hasta el punto de llevar una denuncia criminal en los Juzgado de lo Penal contra el Coronel Antonio Valdez y contra el Coronel Alberto Medrano. Esto también causó mucha conmoción, pero desde luego fueron absueltos de la denuncia que nosotros hacíamos de abuso de poder, pero causó una gran conmoción el hecho de que el estudiantado por medio de la AGEUS, hiciera esta acusación formal ante los tribunales. Después salí de esta Asociación.

Me doctoré en el años de 1959, que marca un hito muy importante en mi vida también porque dio una coincidencia muy importante. Nos graduamos el mismo día mi hermano José, en Arquitectura; mi hermano Miguel Ángel, en Medicina; y yo en Jurisprudencia y Ciencias Sociales, con el altísimo privilegio de que nos entregó el diploma quien era Rector de la Universidad en esos días, mi padre Romero Fortín Magaña.

Mi padre, quien también tuvo una vida pública bien grande, fue Secretario de Hacienda, en los inicios del gobierno del General Maximiliano Hernández Martínez, en los inicios porque luego renuncio cuando vinieron las aspiraciones reeleccionistas del General Martínez. También fue Ministro de Economía, escribió mucho en los periódicos, escribió varios libros y fue también Rector de la Universidad de El Salvador.

Ya con mi título ingresé al Poder Judicial y fui Juez en el Departamento de Sonsonate hasta el año de 1960 en que después de la conspiración sigilosa y en horas de la noche, llegamos al Movimiento insurreccional que culminó con la caída del Teniente Coronel José María Lemus.

Después de días muy agitados, hubo muchas reprensiones, en la calle hubo muchos heridos, muertos, se tomaron, las fuerzas policiales o armadas, no recuerdo, la Universidad de El Salvador, golpearon al Rector, al Secretario, etc. El clima estaba altamente caldeado y en esos momentos viene el derrumbamiento del régimen y entra la Junta de Gobierno de El Salvador de la cual tuve el honor y la alta satisfacción de formar parte.

Esta junta estaba integrada por el Coronel Cesar Yanes Urías, el Teniente Coronel Miguel Ángel Castillo y el Mayor Carlos Humberto Rosales, y como civiles: el Dr. Fabio Castillo Figueroa, el Dr. Ricardo Fallas Cáceres y este servidor.

La Junta de Gobierno provocó, como era natural, grandes expectativas, tenía como programa el desarrollo democrático del país con elecciones completamente libres y un programa educativo muy importante que se quedó trunco porque tres meses después la Junta de Gobierno a su vez fue derrocada por elementos de la Fuerza Armada que formaron El Directorio Cívico Militar que estuvo integrado por el Coronel Aníbal Portillo, el Coronel Julio Adalberto Rivera, el Dr. José Valiente, el Dr. Feliciano Avelar y el Dr. José Antonio Rodríguez Porth.

El Directorio logró estabilizarse, se formó el Partido de Conciliación Nacional que llevó a varios presidentes de nuestro País, Gobernantes, El primero de ellos fue el Coronel Julio Adalberto Rivera. Y el último fue el Coronel Carlos Humberto Romero, que a la vez fue derrocado por otra Junta. Esta se llamaba Junta Revolucionaria de Gobierno, de la cual todos conocemos. En esta no tuve yo participación, sino que meses después y momentos después comenzamos las actividades políticas y en 1981 formamos el Partido que se llamó Acción Democrática, mejor conocido como “el partido de la flechita” porque su símbolo era una flecha vertical con grandes círculos alrededor que representaba muy bien las aspiraciones de nuestro Partido.

En 1982 hubo elecciones para elegir Diputados Constituyentes, yo no participé en esas elecciones, pero participaron dos compañeros que fueron muy determinantes en la elaboración de la Constitución de 1983 y fueron los Dr. Luis Nelson Segovia y Ricardo González Camacho, allí estaba el Partido respaldando las acciones de ellos. A mí me habían aconsejado los estrategas del partido que yo me reservara para una candidatura para la presidencia.

Entonces realmente participé en 1984 como candidato a la Presidencia de la República pero me tocó enfrentarme a dos fuerzas poderosas, que ya entonces polarizaban el país, tal como está ocurriendo ahora precisamente.

Nuestro partido representaba una posición Social Demócrata, que la Social Democracia, desafortunadamente a mi juicio, no han logrado posicionarse en nuestro país. Yo tuve el pensamiento de que en estos días, pudiera haber surgido algo como eso y desafortunadamente no lo veo.

En 1984 participé en esas elecciones, tuve un considerable apoyo pero, desde luego, frente a las grandes poderosas fuerzas que me enfrentaba no podía más que desempeñar un papel que no alcanzaba los votos necesarios.

Estas fuerzas estaba representadas por dos grandes dirigentes nacionales, no cabe ninguna duda, líderes carismáticos de gran potencia, José Napoleón Duarte por un lado en la Democracia Cristiana, y Roberto D’Abuisson por el Partido ARENA, ambos realmente líderes de gran potencia. En medio de ellos, sin comulgar exactamente con ninguno de ellos, sino que trazando nuestra propia línea, estaba nuestro partido Acción Democrática, Partido como te digo, Social Demócrata.

Antes de esto, y como las cosas se van hilando según la voluntad de Dios, yo había sido elegido en el año de 1967 Decano de la Facultad de Derecho, después de haber sido profesor en varias asignaturas. El Vice Decano era el Dr. José Enrique Silva. Tuvimos una experiencia bastante dura, bastante traumática porque los sectores de izquierda extrema se habían posicionado en la Universidad y pretendían que toda ella, a través de sus distintos estamentos, actuara de una sola vez en actividades de calle, en actividades públicas, y bajo las ideas que traban de imponerse. Era entonces Rector de la Universidad el Dr. Fabio Castillo Figueroa, con quien habían sido, coincidentemente, miembros de la Junta de Gobierno de El Salvador.

Pero así lo quiso la historia. En aquel momento en la Junta de Gobierno estuvimos en la misma línea y esta vez estábamos en orillas distintas de ese caudal turbulento de la historia.

Yo defendía en aquel momento el derecho a la discrepancia, el derecho a disentir. Yo no estaba de acuerdo con muchas de las posiciones que se defendían de otras posiciones de gobierno en la Universidad y la cosa llegó a extremos bastantes duros, al punto de que se originara un conflicto muy serio y la posición mía, viéndose amenazada, fue llevada a un referéndum estudiantil para ver si yo contaba o no con el apoyo de los estudiantes.

El resultado de ese referéndum fue altamente satisfactorio para la posición mía, puesto que los números mostraron que realmente yo contaba con el apoyo de los estudiantes. No obstante, las fuerzas más radicales cerraron la Universidad, ya no permitieron mi ingreso y fui llevado a la Asamblea General Universitaria en donde finalmente se me “DESTITUYÓ”, digo esta palabra despacio y con orgullo porque, francamente, aunque no era una posición de vencedor era, sin embrago, la culminación de discrepancia y de defensa de la disidencia que se había sostenido durante un largo periodo.

Fui destituido en esa forma y tuve después de la altísima satisfacción que numerosos elementos de la vida profesional, de la vida nacional, de la vida empresarial pública del país me ofrecieran un homenaje que se llamó: “Cena de la Dignidad Profesional”. En esta cena se aprovechó para que varios oradores intervinieran, yo mismo lo hice explicando las circunstancias y desde luego apelando al sentido patriótico de cohesionar, digamos, las fuerzas que nos uniéramos en un mismo ideario en aquellos momentos contrarios a lo que estaba ocurriendo en la Universidad.

Años después la Universidad pasó todavía a una situación más crítica. Recuerdas tú que hubo una intervención de la Universidad, llegaron después las autoridades, muchos de ellas murieron, Carlos Alfaro Castillo que fue acecinado. El Dr. Rodríguez, Decano de la Facultad de Derecho también fue muerto en esas circunstancias. Cuando yo pasé por lo que pasé las cosas no habían llegado, afortunadamente, a ese extremo porque sino, no te estuviera contando estas historias. Pero, bueno, llegamos a 1984 después de mi experiencia política como candidato a la Presidencia de la República. Desafortunadamente los otros dirigentes del partido cayeron en manos de las tentaciones que les provocó la Democracia Cristiana y entraron a formar parte del gobierno de Duarte y el partido en esas circunstancias fue absorbido por la Democracia Cristiana o mejor dicho, languideció, murió y finalmente desapareció de la vida pública.

Entré a mi vida profesional de nuevo y la he ejercido con bastante satisfacción en bastantes períodos de mi vida. En 1997 me inscribí en la lista de Profesionales del Derecho que son considerados por el Consejo Nacional de la Judicatura para integrar la Corte Suprema de Justicia y en efecto fui electo para la Corte Suprema de Justicia para un período de nueve años. Así que estuve nueve largos años en la Corte Suprema de Justicia, tanto en la Sala de lo Civil, como en la Sala de lo Contencioso Administrativo. Nueve años de una rica experiencia, verdaderamente importantes, tanto en mi vida profesional como para poder desarrollar las ideas de toda mi vida. Tan es así que a mi salida de la Corte Suprema de Justicia, entré un poco en, digamos, contradicción con mis compañeros de la Corte, que habían hecho desaparecer por un acuerdo con el que yo nunca estuve satisfecho como fue la desaparición de las atribuciones de la Sección de Probidad de la Corte Suprema de Justicia.

Entonces, frente a eso yo preparé un recurso de nulidad que lo presenté ante la Fiscalía General de la República, en contra de las actuaciones de la Corte Suprema de Justicia. Como la Fiscalía General de la República no resolvía absolutamente nada, presenté un Recurso de Amparo ante la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia para que ordenara a la Fiscalía que resolviera, y en efecto, cuando la Fiscalía se vio amenazada por el amparo, la Fiscalía resolvió y el amparo ya no siguió porque ya no tenía razón de ser; pero la Fiscalía dijo que no podía intervenir en ese asunto y el asunto quedó así. Pero es un asunto grave porque desapareció prácticamente la Sección de Probidad, sino formalmente, en sus atribuciones reales. La Corte dijo que iba a actuar por su propia cuenta pero realmente no lo ha hecho. Fue un asunto delicado, grave me parece, que espero que algún día se corrija y que la Sección de Probidad vuelva a tener la importancia que originalmente tuvo.

Salí de la Corte en el año 2006 y desde entonces me incorporé de nuevo a la vida profesional. Hemos fundado un Instituto que se llama el Instituto Iberoamericano del Derecho Constitucional – Capítulo El Salvador, que ha tenido diferentes actividades, ha tenido Congresos, estamos por publicar un libro que recoge muchas de las actividades públicas del Instituto y en este mes de noviembre que se aproxima vamos a tener un Coloquio Centroamericano y de México y Panamá en donde vendrán representantes de derecho constitucional de estos países para que examinemos la marcha del país desde el punto de vista del Derecho Constitucional en los últimos 25 años; de modo que será un Coloquio de lo más importante.

He querido hablar a grandes saltos de mi vida personal que en los actuales momentos, este día, en el que estamos hablando, digamos que es un hito importante para mí, como es la publicación de este libro del que antes hablábamos.

No quisiera terminar sin recordar un episodio importantísimo que estaba quedándose. La guerra con Honduras en el año 1969. Fue un hito histórico de la mayor gravedad. Todos, sino todos, habría que recordárselo a las nuevas generaciones. Para nuestra generación recordará la importancia de aquel episodio, lo delicado que realmente fue. El conflicto fue llevado a la Organización de Estados Americanos (OEA). Se llegó a un acuerdo en la OEA, íbamos formando parte de la delegación el Ministro de Relaciones Exteriores Francisco José Guerreo, Chachi, nuestro querido amigo y un grupo de abogados entre los que iba yo, formamos parte de la delegación que estuvo en Washington en la sede de la OEA defendiendo las posiciones de nuestro país El Salvador. Se llegó a un acuerdo digamos ligeramente transaccional, que no satisfizo plenamente las aspiraciones del país como tampoco fueron satisfactorias las sentencias que después se pronunciaron en el tribunal de La Haya, cuando se llevó a ese Tribunal el conflicto por Honduras y por El Salvador y se pronunció una sentencia. Verdaderamente, yo no diría ni siquiera discutible, sino que condenable en muchos aspectos porque realmente es una sentencia cuyo basamento jurídico es muy, muy precario y que entran a posiciones y a cosas que no se habían discutido y que verdaderamente atropelló las pretensiones legítimos de nuestro país.

Y lo mismo ocurrió diez años después con el recurso de revisión en donde desafortunadamente, no obstante que teníamos argumentos buenos a nuestro favor, se culminó también con una sentencia que no satisfizo de luego nuestras aspiraciones y perdimos una parte de nuestro territorio. Ese asunto no está todavía resuelto, continúan las discusiones, el tema se ha vuelto, se ha prolongado, estamos con discusiones con Honduras, problemas con el Golfo de Fonseca, etc. y ojalá que lleguemos a una solución satisfactoria para todos.

Al contarte estas cosas, omito algunos detalles, por ejemplo, un tratado importante que se firmó en tiempos de José Napoleón Duarte y que fue mediador el ex presidente del Perú y varios detalles que realmente no podría yo aquí mencionarlo porque se haría esto interminable. Yo creo que con esto podemos, Neto, podemos ponerle punto final por mi parte, salvo que tu tengas alguna pregunta, yo con gusto te la respondería.

NR Muchas gracias René. Debe ser tan satisfactorio haber vivido una vida tan intensa, tan destacada como la que tú has vivido. Seguramente habrás tenido mucho momentos que te hacen sentirte orgullos como seguramente has tenido sinsabores en la vida. Pero no vamos a hablar de sinsabores. Hablemos de los momentos que más marcaron la vida de René Fortín Magaña. Lo que más te satisfizo en tu vida como académico, político, asesor, Magistrado de la Corte Suprema de Justicia. ¿Cuáles son esos momentos René?

RFM

Por supuesto el primer momento, es haber tenido la cuna que tuve Neto. Una madre bellísima, encantadora, buena y un padre Romeo Fortín Magaña, ya lo he mencionado, que tuvo una destacada vida pública y que sobre todo me enseñó a soportar esos sinsabores a los que tu antes te referías, entendiendo que la vida de los hombres sobre todo debe descansar sobre todo en el carácter y él lo tenía de una manera sobresaliente, de modo que para mí fue, además de mi personaje inolvidable, un gran ejemplo a seguir.

Bueno después de eso, como momentos estelares yo diría, la presidencia de la AGEUS, Asociación General de Estudiantes Universitarios Salvadoreños. Que marcó el inició de mi vida pública.

Después de eso el haber participado como miembro de la Junta de Gobierno de El Salvador, que a pesar de su breve duración en nuestra vida histórica fue sin embargo un hito, porque realmente marcaba una diferencia, buscábamos la plena realización de los ideales democráticos con un programa político de elecciones libres, de desarrollo democrático y un programa de desarrollo educativo muy importante y que como te dije quedó desafortunadamente truncados porque a los pocos meses esos ideales fueron cortados por las nuevas circunstancias históricas que se presentaron.

Después de eso la formación del partido Acción Democrática, que realmente nos deparó momentos muy gratificantes, pudimos expresar públicamente nuestro pensamiento social demócrata, la participación en la Asamblea Constituyente, aunque no personalmente, por medio de nuestros representantes, mi participación como candidato a la presidencia en el año de 1984. Mi participación como Magistrado de la Corte Suprema de Justicia.

Mis actuaciones en la Universidad Nacional de El Salvador, donde siempre defendí el derecho a la discrepancia, al punto que en varias ocasiones he escrito artículos que se llaman así “Viva la Discrepancia” porque yo creo que es la esencia, que haya varias opiniones, de la democracia, de los regímenes en donde impera la libertad de conciencia, de expresión y eso ha sido altamente satisfactorio el haber tenido la oportunidad de expresarlo.

Mi participación en algunos cargos públicos de la Junta de Gobierno, en el Banco Central, la CEL y la participación y el ejercicio profesional que también me ha deparado grandes satisfacciones Neto, por último tal vez, estas publicaciones a las que tú te has referido que culmina con esta última que ya hemos hablado que espero pues tengas tiempo para leerla

NR

René, en 1960, cuando integras parte de la Junta de Gobierno, ¿cuál era el programa político, el Programa de Nación de la Junta? y ¿qué era lo que tu personalmente esperabas del país, de los salvadoreños?

RFM

Mira realmente en aquel momento los Programas básicamente eran dos: Desarrollo de la Democracia, comenzando por unas elecciones absolutamente libres y se habían dado pasos excelentes en ese sentido y el Desarrollo de un Plan Educativo que también comenzó a desarrollarse pero como te digo, fueron truncados.

Deliberadamente, fíjate esto es importante: La Junta de Gobierno no se llamó “Junta Revolucionaria de Gobierno” porque nuestra pretensión era volver a la institucionalidad y que el Gobierno nacido de las urnas desarrollara su Programa Económico, Social y Político de acuerdo ya con sus propios criterios y con el respaldo de las urnas. Pero nosotros no entramos a cuestiones de orden revolucionaria, económica como años después si lo hizo la Junta Revolucionaria de Gobierno del años de 1979.

No entro yo a juicios valorativos, ni algo por el estilo, pero si quiero establecer esa diferencia y esa comparación.

NR

Yo recuerdo muy bien esos tres meses que estuvieron ustedes en el Gobierno y se hablaba mucho que ustedes querían revolucionar la economía del País, inclusive en pizarrones escribían el nombre de las 14 familias etc. Y eso no sé si específicamente es real, lo que sí es real es que a ustedes fueron considerados de “Izquierda” y que los derroca a ustedes un grupo que era de “Derecha”, ¿es esa percepción correcta?

RFM

Mira, sí en cierto modo, sí. Si la Social Democracia puede considerarse de izquierda pues yo no tendría ningún inconveniente en aceptar que así era, pero de eso a que éramos nosotros izquierdistas extremos, radicales, no, no, ni nada por el estilo, en ese sentido, pues sí, pero no.

Fíjate que nosotros tuvimos un gabinete de lujo, por cierto, la Junta de Gobierno, en donde tu podrás percibir que no podría haber un afán revolucionario, por los propios nombres por lo que te menciono, Don Carlos Avilés en la Agricultura, Ricardo Arbizú Bosque en Hacienda, Álvaro Magaña, Sub Secretario de Hacienda, quien después fue presidente de la República. Elementos todos de pensamiento progresista pero no estaba en los planes nuestros por lo menos el entrar a ser una revolución que permaneciese en el poder por largo tiempo, sino que lo contrario, llegar cuando antes a unas elecciones libres y que fuera el gobierno nacido de las urnas que desarrollara su propio programa económico Social.

NR

Pero ¿Por qué el contragolpe?

RFM

Bueno, yo supongo que hubo razones de orden estrictamente militar al que, me imagino que habrá tomado de sorpresa a algunos sectores el hecho de que la Junta de Gobierno fuera integrada tal como se integró por algunos elementos militares que seguramente tenían diferencia con otros y como en aquellos momentos y desafortunadamente sigue siendo un poco así, siempre se ve como extremista/comunista a todos los que tengan un pensamiento diferente, aunque sea ligeramente progresista pues entonces se nos dio el epíteto de comunista o pro comunistas, profidelistas y añadida a eso que también éramos Osoristas, ciertamente no voy a negar el Corlen Oscar Osorio tuvo una participación determinante de todos los acontecimientos, pero la Junta de Gobierno era independiente de todas esas posiciones de todos esos sectores.

NR

René, una de tus actuaciones destacadas de años recientes fue a la que tú hiciste referencia a la CSJ y el caso, vergonzoso, permíteme que use esa palabra, de encubrimiento, de lo que aparentaba haber sido actos de corrupción, que fue lo que provocó tu reacción y enojo, como lo expresaste en más de una oportunidad en lo que escribiste al respecto. Eso me trae a la actualidad y quisiera preguntarte sobre el Estado de Derecho en El Salvador hoy en día.

RFM

Bueno como tú sabes el Estado Democrático Constitucional de Derecho, es una aspiración para vivir un régimen, a mi juicio, el mejor que ha podido guiar a la humanidad, claro que en eso se va avanzando poco a poco, pero respondiendo concretamente tu pregunta yo te diría que en estos momentos todas las Instituciones están completamente caídas, todo lo que configura el verdadero Estado Democrático Constitucional de Derecho representa una imagen muy diferente a lo que actualmente estamos viviendo.

Para colmo una “Partidocracia” se ha apoderado de la vida política del país y entonces podemos decir que ni la Asamblea es la Asamblea que nosotros desearíamos, ni la CSJ, ni la Fiscalía General de la República, ni la Corte de Cuentas. Esto se ha vuelto como un feudo privativo de uno de los Partidos Políticos. Estas cosas no pueden ser así, así que tenemos grandes motivos para seguir adelante en nuestras aspiraciones y en nuestras luchas para que verdaderamente conquistemos ese estadio tan formidable que es el Estado Democrático Constitucional de Derecho en donde la sustituciones funcionan, en donde la Asamblea puede decirle NO al Presidente de la República, en donde la CSJ permita que el gremio se enorgullezca de sus resoluciones en la Sala de lo Constitucional, en donde la Corte de Cuenta sea verdejamente sea fiscalizadora de las actuaciones de los servidores públicos y una contraloría verdaderamente eficiente y penetrante y que permita defender los intereses nacionales.

Hay que reconocer que después de los Acuerdos de Paz, con la presencia de fuerzas políticas que antes hubieran sido impensable, la vida política nacional ha tomado una configuración absolutamente distinta a la que antes teníamos, entonces hay que reconocer que históricamente, en muchos sentidos, hemos avanzado no puede negarse, pero estamos todavía muy distantes de vivir lo que es un Estado Democrático Constitucional de Derecho.

NR

El Órgano Judicial, es un órgano cuestionado. El Departamento deEstado de EE.UU durante los últimos seis años, cada año, ha repetido lo mismo, dice que la corrupción el órgano Judicial en incontrolable. Asumiendo que eso sea cierto, tú me dirás si tu percepción es igual a la del Departamento de Estado… ¿Qué se puede hacer en el órgano Judicial, tú que estuviste en la CSJ nueve años?

RFM

Mira, las disposiciones constitucionales, en términos generales, (son sabias) con excepción de algunas cosas como la configuración del Tribunal Electoral que es absolutamente inaceptable y que tendría que cambiarse lo más rápidamente. Esta es una cuestión de ejercicio cívico que realmente los funcionarios acepten sus responsabilidades y es una cuestión, más bien de sociología política más que de cambios de leyes, porque en el diseño está en la Constitución Política con algunas reflexiones que hay que hacerles.

Lo que falta es la vivencia, ahora, entrar en el análisis de porqué esa vivencia falta es una cuestión de sociología política. Nosotros quisiéramos ver al frente de esas instituciones elementos que nos hicieron enorgullecernos realmente del ejercicio que ellos hacen de sus cargos y esperamos que el desenvolvimiento histórico, la acumulación de experiencias que se van presentando nos permitan en un futuro que tengamos ese panorama.

NR

David Escobar Galindo dice que la Asamblea Legislativa no es el primer Órgano del Estado. Dice David que el Primer órgano del Estado es la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, porque allí es donde termina todo allí comienza todo. ¿Tienen razón David?

RFM

Pues mira sí tiene razón en parte, pero la cuestión de eso de que primero, segundo y tercero órgano es una cuestión que, más bien, ha venido siendo considerado por una, digamos, manifestación popular, pragmática, no porque realmente la Constitución no distingue, tanto poder tiene el uno como el otro. Pero hay que reconocer que la Asamblea Legislativa tal vez tenga la justificación de llamarse primero porque sus integrantes son electos directamente por el pueblo, en cambio los integrantes de la CSJ ya son de segundo grado. En muchos países existe unas Sala de lo Constitucional fuera de la CSJ, nada menos aquí cerca en Guatemala esta cuestión es así.

Ahora, si consideramos la importancia de las decisiones de las Sala de lo Constitucional allí sí estuviera de acuerdo con David. Realmente, allí se dice la última palabra sobre la constitucionalidad de las leyes. En orden de importancia, habría que reconocer, no diría yo que primero, pero sí de una altísima importancia.

NR

Hablemos de la juventud, tú y yo somos contemporáneos y a veces yo me asusto de lo que estoy viendo en la juventud de ahora, veo una juventud desenfrenada, una juventud que tiene en sus manos un poder de comunicación extraordinario que tú y yo nunca lo tuvimos, como es Internet, en donde se manifiestan de forma desenfrenada como quieren, en el lenguaje que quieren, con el pensamiento que quieren.

Yo comentaba con un amigo, contemporáneo también y decía “es que tú no te acordás de los Desfiles Bufos de estudiantes universitarios, que eran igual o peor de lo que ahora se mira en los jóvenes en Internet. Platícame de tu opinión sobre la juventud del Siglo XXI.

RFM

Uno con los años tiende a hacer efectivo aquel refrán que dice: “todo tiempo pasado fue mejor”, pero la cosa creo que no es así, claro está que la juventud actual se ve sometida a grandes presiones mediáticas y de la informática, como tú muy bien lo expresas, muchas veces es un cúmulo de información deseable e indeseable, en la misma televisión se corre el peligro de que en determinado momento los hijos pequeños aprieten el botón que no es y se encuentren con escenas que yo consideraría inexplicables. Pero yo creo que allí viene la responsabilidad de los viejos y de las generaciones intermedias a través de los cuales nosotros podemos influir, para preservar, rescatar, defender, estimular los valores tradicionales de nuestra sociedad que creo que en ese fondo si somos conservadores.

Pareciera esto una paradoja porque te acabo de decir que mi ideología de adhiere fundamentalmente a las Social Democracia, pero no cabe duda que caben valores tradicionales, valores conservadores que las generaciones nuestras estamos en la obligación de transmitir, de sustentar, de defender. Directamente aquellos casos en donde afortunadamente puedan haber familias bien formadas, la influencia de los padres es enorme, lo mismo que en algunos colegios que últimamente han venido cultivándose y que desarrollan magníficos programas.

A veces asusta, decimos también “¿bueno y para dónde vamos?”. Tal vez el exceso de afán de lucro que, (metiéndome en cuestiones netamente políticas pero precisamente de eso se trata) estimula estos regímenes capitalistas voraces a los que calificó Juan Pablo II. Yo creo que tienen algo de culpa y desde el punto de vista de la organización política de nuevas ideas, de cierta participación varadamente conducida y organizada puede, desde luego, ayudar a que superemos esta situación.

NR

Si algún día se llegase a construir un monumento a René Fortín Magaña en el Parque Libertad, ¿qué quisieras tu ver que diga la placa de mármol al pié de ese monumento?

RFM

Huy, me la pones muy grande Neto, el único monumento que yo quiero es que se conserve un buen recuerdo por parte de mi familia, de mis hijos, hijas y nietos, ese es el único monumento que yo deseo. Pero platicando con ellos les decía yo que quisiera que pusieran en mi tumba, en mi pobre tumba, nada de monumentos, que pusieran este epitafio: “Procuró hacer el bien”.

NR

Muchas gracias René, una última pregunta que es un tema muy importante que se nos había quedado hasta el momento, tu familia, háblanos un poco de tu familia la familia inmediata, la familia que vive o vivió en esta casa tan acogedora.

RFM

Como te dije al principio realmente uno de mis grade orgullos, satisfacciones fue mi cuna, esto podrá escucharse un poco así exagerado pero bueno, uno se enorgullece de las cosas que son tan gratificantes para uno.

Mi familia, ahora un familión grande, si no situamos en la parte de los progenitores. Somos además 4 hermanos y una hermana y cada uno de ellos ha formado su familia pero la mía me ha dado satisfacciones también.

Yo estoy casado con Noemí Costa de Fortín Magaña y tenemos la suerte de tener 4 hijas, todas nos llenan de grandes satisfacciones. Tengo 9 nietos.

NR

Muchas gracias René ha sido un placer de verdad conversar contigo, te agradezco el tiempo, francamente eres un hombre admirable, que ha trabajado para su país de forma dedicada y con orgullo.

Última modificación: 11 de abril de 2009 a las 18:22

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