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memoria historica

Homenaje a Fraternidad de Mujeres

Fecha de publicación: 27 mayo, 2007

Publicamos ponencia realizada por Dra. María Candelaria Navas en Acto de Homenaje a fundadores de Fraternidad de Mujeres salvadoreñas realizado esta tarde en la Universidad de El Salvador y organizado por Mujeres Radicales Salvadoreñas.

SAN SALVADOR, 11 de mayo de 2007 (SIEP) Publicamos ponencia realizada por Dra. María Candelaria Navas en Acto de Homenaje a fundadores de Fraternidad de Mujeres salvadoreñas realizado esta tarde en la Universidad de El Salvador y organizado por Mujeres Radicales Salvadoreñas.

Antecedentes

Fraternidad de Mujeres Salvadoreñas tiene como antecedente y contexto la cultura política gestada en el período, 1930-1959, que para muchos historiadores como, Jorge Cáceres Prendes constituyó un período importante en la modernización del Estado salvadoreño, caracterizado por: “una idea de nación que como representación de la identidad colectiva adquiere una dimensión especial en el concepto de ciudadanía”.[1]En este período se produjeron interesantes transformaciones en la cultura política nacional alrededor de la organización política de las mujeres desde fines de los años 40as quienes tuvieron destacada participación en derrocamiento del dictador Maximiliano Hernández Martínez y la obtención del voto femenino en los años 50as, expresando así algunos cambios en la cultura nacional, dado que irrumpe una nueva forma de identidad política : la mujer ciudadana.

Como sabemos en 1939 en plena dictadura Martinista, se obtiene el voto femenino, con limitaciones de edad y educación, y también tenemos la figura de Prudencia Ayala , quien en 1930, no solamente exigió votar sino que también se auto proclama candidata a la presidencia de la república. También vale la pena mencionar el papel que mujeres intelectuales jugaron en el derrocamiento de Martínez en 1944. entre quienes podemos mencionar a la Dra. Matilde Elena López, quien creo y dirigió el Frente Democrático Femenino Ana Rosa Ochoa y Rosa Amelia Guzmán de Araujo que en 1945 fundaron la “Tribuna Femenina”, órgano de difusión de la Asociación de Mujeres Democráticas de El Salvador; el “Heraldo Femenino”, dirigido por Ana Rosa Ochoa, como publicación de Liga Femenina Salvadoreña fundada en 1947.

Es hasta 1948, con la llamada “revolución” de diciembre de 1948 liderada por Oscar Osorio y el PRUD, se inicia un período de modernización del estado nunca antes experimentado que buscaba un movimiento social de apoyo al proyecto gubernamental. Aunado a lo anterior en 1951 el Gobierno de Osorio patrocinó con entusiasmo un seminario del Consejo Interamericano de Mujeres-CIM-, el cual fue promovido y atendido por representantes del régimen. Dentro del proyecto “populista” del régimen parecía haber una tendencia de promover a las mujeres en el discurso oficial, ya que en el periódico oficial de la época ” La Tribuna Libre” se expresaba apoyo a la causa femenina.[2]

Sin embargo esta estrategia duró poco tiempo al perder el PRUD su empuje inicial ya que bajo la presión de los sectores más tradicionales del ejército se retoma el estilo autoritario y represivo, el cual constituía, a juicio de estos sectores , la vía más expedita y segura de controlar y mantener el poder. El Mayor Osorio es sustituido por el Coronel José María Lemus, quien asume como presidente de El Salvador en 1956, bajo el auspicio del PRUD.

El sello más destacado de este período no es, en estricto, el surgimiento de organizaciones de mujeres pero si el de la participación política de las mujeres en el marco de los movimientos populares que buscaban un cambio social y político del país; de allí que podríamos señalar que hubo dos modalidades de participación: la participación directa en las organizaciones sociales mixtas: sindicatos, estudiantiles, campesinas, magisteriales, comunales y las organizaciones de mujeres creadas como mecanismos de incorporación de sectores sociales no vinculados a las organizaciones sociales antes señaladas sino como amas de casa, trabajadoras independientes , profesionales.

Con respecto a la participación de las mujeres dentro de las organizaciones mixtas

no existe información disponible que nos permita establecer las características, condiciones, porcentaje en que ésta se produjo, como ya lo han señalado, también, otras autoras.[3]

Las organizaciones de mujeres surgidas en este período podríamos enmarcarlas en la concepción de los denominados Movimientos Femeninos “ entendidos éstos como aquellos que luchan por la igualdad, en relación con los hombres, dentro de la lucha popular”[4]. Estos movimientos son impulsados por mujeres pertenecientes a sectores campesinos, obreros, vendedoras del sector informal, y que plantean, a través de sus organizaciones específicas, demandas por su igualdad en la sociedad.

Con respecto al movimiento campesino en El Salvador se tiene cuenta de él desde fines del siglo XIX como consecuencia de la escasez de tierras y la alta concentración de la propiedad en pocas manos, producto de la expropiación de tierras ejidales. En 1932 se produjo el primer gran estallido social, por esta razón el movimiento campesino fue proscrito y declarado ilegal por los regímenes autoritarios que gobernaron el país desde entonces

Sin embargo, desde mediados de los años cincuenta el campo se despierta silenciosamente bajo el doble efecto de una rápida modernización económica, acompañada por una fuerte migración hacia las ciudades y luego bajo el trabajo de la teología de la liberación. En El Salvador, un país fervientemente católico, el horizonte de las mujeres había sido por mucho tiempo limitado siguiendo el modelo de la Virgen María-pura, virgen y sacrificada-.pero es precisamente gracias a la Iglesia progresista que muchas mujeres –campesinas, estudiantes, madres de familia- empezaron a participar en la vida pública. Aún cuando no existen datos para fundamentar la participación de las mujeres dentro de las organizaciones campesinas.

La Iglesia y algunos intelectuales progresistas promovieron las primeras organizaciones campesinas que después y a fines de los años setentas se incorporaran a las organizaciones populares de masas. La participación pública de las campesinas será decisiva y se verá reflejada en el elevado número de ellas que se incorporaron a estas organizaciones, dentro de la población civil, y posteriormente a la guerrilla en las zonas rurales.

Al interior del movimiento sindical la proporción de mujeres incorporadas es un poco mayor a partir de su inserción en el mercado laboral salvadoreño desde muy temprana edad dadas las condiciones económicas y sociales del país, de allí que probablemente su participación haya sido mayor que dentro de las organizaciones campesinas. Existen datos sobre la incorporación de las mujeres en los sindicatos pero a partir de 1986, de los años anteriores no existen registros. En este año la membresía sindical femenina es aproximadamente el 50%. Si incluimos al sector magisterial en donde aproximadamente el 75% está constituido por mujeres, probablemente las mujeres eran la categoría mayoritaria en las organizaciones. De las obreras sindicalizadas es que surgirá la primera organización popular de mujeres, como lo veremos más adelante.

Las mujeres particularmente se insertan en los movimientos populares desde su respectivo sector social y tienen participación directa en las organizaciones mixtas como sindicatos, campesinos, grupos religiosos, estudiantiles, magisteriales, profesionales, de esta participación hay un vacío histórico ya que no hay información disponible que nos permita establecer las características y condiciones en que ésta se produjo.

Es precisamente en este período que aparecen las primeras organizaciones exclusivamente femeninas, cuyo énfasis era sectorial, aunque elaboraron reivindicaciones y estrategias de acción propias ligadas a la esfera doméstica. Las mujeres se integran a las diferentes organizaciones que conforman el movimiento popular e incluyen sus demandas de clase dentro de la plataforma de las demandas populares.

El surgimiento de Fraternidad de Mujeres Salvadoreñas en 1956 es un hecho trascendente para los movimientos femeninos puesto que es la primera organización específica de mujeres en oposición al régimen que surge en el seno de un partido político. Sus fundadoras tienen influencia del Partido Comunista Salvadoreño, fundado en 1930. Doña Berta Deras de Aguiñada Carranza recuerda

” La fundamos junto con otras compañeras, Lilian Jiménez, poeta salvadoreña, Ana Rosa Ochoa, intelectual; la madre de Lilian, Doña María Jiménez; Rosa María de Castellanos; Amelia Martínez, compañera del sindicalista Oscar Martínez,(asesinado durante la huelga magisterial de 1968), Tulita Alvarenga, compañera del Comandante Marcial (Salvador Cayetano Carpio)y yo”.[5]

Norma Guirola de Herrera apunta sobre su fundación:

” Esta organización nació dentro de un auge organizativo del pueblo salvadoreño, que se expresó en el desarrollo del movimiento sindical, estudiantil y político ….estuvo integrada por mujeres provenientes de los distintos sectores sociales y surgió como la primera organización femenina realmente popular en El Salvador, con todo el apoyo de las mujeres de izquierda y del Partido Comunista de El Salvador. Fraternidad de Mujeres nació y se ligó especialmente al movimiento sindical .El trabajo principal de esta organización fue dirigido a la infancia; participó en las luchas de masas y fijó sus reivindicaciones propias y las del niño. En 1960 siendo integrante del Frente Nacional de orientación Cívica, participó en el derrocamiento de José María Lemus”.[6]

La organización es fundada en el período que gobierna José María Lemus( 1958-1961), representante de la oligarquía salvadoreña y de los militares, en el marco del surgimiento de la Confederación General de Trabajadores-CGT-, como Central Única de Trabajadores. Realizaron gestiones ante el Ministerio del Interior para lograr su inscripción legal, pero ésta nunca les fue concedida. FRATERNIDAD DE MUJERES fue la primera organización de mujeres en El Salvador que se integró a la Federación Internacional de Mujeres-FEDIM- a la cual perteneció hasta principios de los años setentas , en la actualidad son miembras la Asociación Movimiento de Mujeres “ Mélida Anaya Montes” y el Movimiento Salvadoreño de Mujeres-AMS De manera colectiva comenzaron a estructurar la organización, doña Berta recuerda:

“ Entonces nos juntamos y empezamos a redactar los estatutos

Y luego que los hicimos y se aprobaron por el grupo inicial, los mandamos al Ministerio del Interior y nunca nos los aprobaron; entonces abrimos un local, el primero que abrimos, en al Avenida España entre la 1° y la calle Arce que es enfrente de donde estaba el edificio de Correo, ya en la segunda planta, ahí nos reuníamos.. ; por las condiciones políticas fuimos cambiando el local, después nos venimos aquí por la 4° Av. A encostado de donde estaba la Alcaldía, por la calle del Palo Verde por ahí teníamos local”.”[7]

Son momentos de efervescencia popular, Fraternidad es influida por los acontecimientos políticos así como por la fundación de la federación obrera y se propone como objetivo fundamental:

“ Luchar por mejorar las condiciones de vida de las familias salvadoreñas, derecho al trabajo en un clima de justicia y paz y por los derechos humanos en general”

En sus inicios el propósito de la organización fue aglutinar mujeres de las más variadas tendencias políticas y religiosas, sin embargo al final participaron principalmente mujeres sindicalistas, mujeres de los mercados, algunas profesionales y maestras simpatizantes de las ideas de izquierda y sus actividades más destacadas estuvieron relacionadas con este sector.

Fraternidad de Mujeres estaba constituida principalmente por mujeres de la clase trabajadora. Doña Berta de Aguiñada recuerda:

“ Organizamos a las vendedoras ambulantes, vendedoras de productos lácteos, .

teníamos clases de mecanografía dábamos charlas, teníamos círculos de estudio donde se veía la situación de la mujer también estudiábamos artículos de Lenin, de Marx ya que la idea era esa llegar al poder; luchábamos porque las mujeres ganaran igual salario que los hombres, que tuvieran buenas condiciones de trabajo, bueno hasta hicimos una campaña porque en las fabricas grandes pusieran guarderías”[8]

Sus estatutos contienen las siguientes demandas:

Que la mujer campesina pueda organizarse y luchar por sus derechos.
Que las mujeres que trabajan en los servicios domésticos tengan derecho a gozar de seguridad social ya ser protegidas por las leyes laborales.
Que las mujeres puedan asegurar el principio de “ igual pago por igual trabajo” y que el Estado establezca guarderías infantiles.
que las luchas laborales defiendan el trabajo y protejan a las mujeres empleadas en el comercio y que no sean explotadas. Que las mujeres de los mercados sean tratadas con dignidad.
Por la dignidad de las mujeres profesionales, así como las enfermeras y maestras.
Que el Estado cumpla sus obligaciones dentro del Código de Trabajo.
Que el Estado construya más edificios escolares y centros de recreación.
Que los niños sean considerados los elementos más preciados de la vida humana. Por la unidad de todas las mujeres del país, sin distinción de clases. Por la paz y fraternidad de las naciones.

Sus principales tareas iban encaminadas a apoyar las luchas sindicales sus bases de apoyo se encontraban en mujeres de todos los sectores sociales: señoras de los mercados, compañeras o esposas de obreros, estudiantes universitarios, profesionales y empleadas domésticas. También estaban las vendedoras de productos lácteos, vendedoras ambulantes que reclamaban el respeto a los derechos ciudadanos. Mediante un recurso de amparo lograron la protección para las señoras de los mercados, quienes eran perseguidas por la policía por realizar actividades económicas fuera de los mercados. También apoyaron a los presos políticos.

Llegaron a tener cerca de 1000 miembras distribuidas así: 500 en San Salvador; 400 en Santa Ana; 250 en Sonsonate. Simpatizantes en Ahuachapán y San Miguel.

Fraternidad de Mujeres realiza actividades culturales, educativas y políticas, sus afiliadas participan en actividades de protesta contra el régimen. Apoyan a sindicalistas que son perseguidos por el régimen de Lemus y a sus respectivas familias, realizan pequeños mitines exigiendo la libertad de prisioneros políticos. Dña. Berta de Aguiñada recuerda:

“Era mucha actividad entonces, yo le digo, ahora es diferente, porque en esa época no podíamos exponernos porque había represión, una vez recuerdo nos dicen que vayamos a repartir propaganda, íbamos las de Fraternidad sabíamos que había que perder el miedo porque había que entregar de mano en mano las hojas, entonces íbamos cinco, tres adelante, y dos atrás, veníamos sobre la segunda Avenida aquí por la lotería, las que veníamos adelante éramos Clarita Lechuga, Rosita que fue vendedora ambulante y yo. Ya habíamos terminado y atrás venia esta señora María y se la entrega la ultima a un hombre y era oreja y entonces el hombre cuando la vio empieza a seguirla y ella como es vendedora estaba acostumbrada a correr y cuando nos alcanza y cuando iba a cazar el semáforo cabal en la esquina donde hay un puesto de venta de bicicletas entre la segunda y la sexta me parece Av., calle, se pone el semáforo y ya no puede pasar y la toma del brazo y pasamos, y la sentó el hombre ahí en la esquina y ella decía ¡Me quieren secuestrar…! Y entonces yo le digo señor y que ha hecho ella y se saca la hoja, y yo no creo que ella ande haciendo eso, y no me dijo nada el hombre y ella seguía entonces le dijo a uno, en eso pide un taxi, pero en eso que ella hace mucha bulla, la gente se empieza fijar, miren se llevan a al señora peligroso, porque no van a la radio reloj en ese entonces estaba en el edificio donde estaba la farmacia Santa Lucia”.[9]

Logran montar un periódico: FRATERNIDAD, y reproducen material sobre formación política que distribuyen entre sus miembras. Fundan una pequeña escuela para los hijos e hijas de sus afiliadas llegando a atender cerca de 150 niños/as. sindicatos llamado” Alianza Infantil de la Amistad” con el que desarrollan actividades culturales. Muchos de los participantes se incorporarían a la lucha armada posteriormente.

Organizan clases de mecanografía, actividades culturales, presentaciones de teatro, clases de danza, de inglés y de literatura, atendidas por maestros y profesionales de tendencia progresista.

El triunfo de la Revolución Cubana en 1959 conmocionó a la izquierda salvadoreña, precisamente a finales de ésta década hay un repunte de los movimientos populares expresados en: huelgas de trabajadores de aceros, de textiles, de transportistas, de maestros, etc. El creciente ascenso de dichos movimientos coincide con una nueva crisis del sistema, ambos elementos generaran al interior de las organizaciones de izquierda una lucha ideológica muy fuerte relacionada con la estrategia de lucha a seguir . FRATERNIDAD DE MUJERES no es ajena a tal lucha ideológica, así recuerda una sus integrantes que vivió ese momento:

“ En 1968 ya empezaban algunos roces ideológicos dentro del Partido Comunista Salvadoreño(fundado en 1930) y como Fraternidad era parte del partido Comunista , empezó a afectar el trabajo con mujeres, claro la lucha empezó dentro de la dirección del partido y luego un desmoronamiento de la Dirección. Eran necesarias nuevas formas de lucha , la revolución Cubana había sido la chispa y el ejemplo. Era necesario que nosotros, los luchadores revolucionarios, dejáramos de lado los planteamientos reformistas y parlamentaristas, y planteáramos al pueblo nuevas formas de lucha para la toma del poder” [10] .

Doña Tulita Alvarenga de Carpio recuerda los principales logros de Fraternidad de Mujeres:

“ Estuvimos presentes en congresos obreros con propuestas de aumentar el número de mujeres en las directivas de los sindicatos; hicimos campañas para que se prohibiera el trabajo nocturno de las mujeres, aunque muchas no estaban de acuerdo porque era el turno que mejor les pagaban y les permitía estar con sus hijos durante el día; apoyo a todas las huelgas convocadas por los sindicatos aquí preparábamos la comida y además hablábamos con las compañeras o esposas de los huelguistas para que ellas los apoyaran” [11]

Para Doña Berta Deras de Aguiñada:

“Logramos despertar el interés de las mujeres por lo menos en Fraternidad, porque estaba la Liga Femenina(fundada en 1947) pero no hacia trabajo como lo hacíamos nosotros, de ligarnos a las obreras, a las vendedoras de los mercados, entonces se logro hacer que participaran, hacer que las mujeres sindicalistas adquirieran su papel, no era simples trabajadoras, si no que vieran que tenían derechos, ver como estaban ellas en el Código de Trabajo”[12]

Los elementos más avanzados de Fraternidad de Mujeres Salvadoreñas, como Tulita Alvarenga, Fidelina Raymundo y otras, abandonaron la organización y Fraternidad de Mujeres dejó dejó de existir en 1969. El año de 1969 está marcado por la crisis del estado salvadoreño, que recrudece la represión contra la oposición, y es en este contexto que la Fraternidad de Mujeres Salvadoreñas deja de realizar actos públicos, y a su vez se ve afectada por la profunda lucha ideológica al interior de la izquierda.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Cáceres Prendes.Jorge: Género, ciudadanía y cultura política en El Salvador 1930-1959 Ponencia presentada en el Seminario “ Balance histórico del Estado-nación Centroamericano” realizado en San Salvador, del 22 al 26 de noviembre de 1993.

Guirola de Herrera, Norma: La mujer en la revolución salvadoreña, Claves Latinoamericanas, México,1983, Pág.

Moreno, Elsa : Mujeres y política en El Salvador , FLACSO, San José Costa Rica, Pág. 19

Menjívar, Rafael y Daniel Camacho. Movimientos Populares en Centro América, FLACSO, Costa Rica, 1983.

Entrevista personal a Doña Berta Deras de Aguiñada Carranza en octubre de 2003. Fundadora de Fraternidad de Mujeres Salvadoreñas

Entrevista personal a Doña Tulita Alvarenga de Carpio en enero de 2004. Fundadora de Fraternidad de Mujeres Salvadoreñas

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[1] Cáceres Prendes.Jorge: Género, ciudadanía y cultura política en El Salvador 1930-1959 Ponencia presentada en el Seminario “ Balance histórico del Estado-nación Centroameicano” realizado en San Salvador, del 22 al 26 de noviembre de 1993.

[2] Moreno, Elsa : Mujeres y política en El Salvador , FLACSO, San José Costa Rica, pag. 19

[3] Moreno, Elsa, Ibidem.17

[4] Rafael Menjívar y Daniel Camacho . Movimientos Populares en Centro América, FLACSO, Costa Rica, 1983

[5] Entrevista personal a Doña Berta Deras de Aguiñada Carranza. fundadora de Fraternidad de Mujeres octubre de 2003.

[6] Guirola de Herrera, Norma: La mujer en la revolución salvadoreña, Claves Latinoamericanas, México,1983, pag.

[7] Entrevista personal a Doña Berta Deras de Aguiñada Carranza, octubre de 2003.

[8] Entrevista personal a Doña Berta Deras de Aguiñada Carranza en octubre de 2003.

[9] Entrevista personal a Doña Berta Deras de Aguiñada Carranza en octubre de 2003.

[10] Entrevista a Doña Tulita Alvarenga de Carpio. Fundadora de Fraternidad en enero de 2004.

[11] Entrevista personal a Doña Tulita Alvarenga de Carpio en enero de 2004.

[12] Entrevista a Doña Berta Deras de Aguiñada Carranza.

Última modificación: 27 de mayo de 2007 a las 11:19

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