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Los documentos del cine salvadoreño: la tradición desconocida

José David Calderón creó el primer largometraje salvadoreño: “Pasaje al Mundial” (1969), un documental que presentó el partido en que El Salvador clasificó al mundial de fútbol de México en 1970, y “Los peces fuera del agua” (1970), la primera película con argumento, exhibida en 1971. A él se atribuye los primeros esfuerzos por hacer cine comercial en el país.

Los documentos del cine salvadoreño: la tradición desconocida
Suele decirse que en El Salvador no existe tradición en producción de cine. Lo cierto es que sí la hay, pero sus características son poco conocidas.
Ruth Grégori
cartas@elfaro.net Enviar Imprimir

La mayoría de salvadoreños probablemente se sorprenderían al saber que las producciones que constituyen el acervo audiovisual cinematográfico del país sobrepasan la centena. En un siglo de historia, los géneros y formatos han sido variados, pese al predominio del género documental.

La historia del cine en El Salvador puede dividirse en tres períodos: la primera mitad del SXX, los inicios del séptimo arte en tierras salvadoreñas; la segunda mitad del SXX en que se sigue representando la realidad, se incursiona en el cine narrativo y más experimental, y se escribe el importante capítulo de la producción durante el conflicto armado; y el cine de la posguerra.

A inicios de siglo, como aún no existían las salas de cine, las funciones se realizaban al aire libre, proyectando las imágenes en los muros de iglesias o alcaldías, que eran los más grandes y blancas, y los espectadores debían llevar en qué sentarse. El fondo musical provenía de interpretaciones en vivo que iban desde marimbas y pianos hasta orquestas. Se anunciaba la función tocando las campanas o lanzando cohetes de vara.

El primer largometraje con argumento hecho en El Salvador fue “Las Águilas Civilizadas” (35 mm), del migrante italiano Virgilio Crisonino, una “historia de amor entre una campesina y un patrón malo que se exhibió en 1927 con gran éxito. No se conserva ninguna copia de esta película.

Durante los primeros cincuenta años de la historia del cine salvadoreño predominó el género documental y el formato de 35 mm. Casi toda la producción de esa época está ligada al nombre de Alfredo Massi, también inmigrante italiano, cuya obra documentada abarca 80 producciones, 25 realizadas en formato de 35 mm entre 1932-1934 y 55 en formato de 16 mm realizadas entre 1940 y 1966.

Massi estuvo involucrado en dos empresas cinematográficas en las que una serie de documentales de lo que gobernantes como Maximiliano Hernández Martínez, Oscar Osorio y José María Lemus se sirvieron para fines de propaganda política. Massi filmó y produjo el primer noticiero cinematográfico salvadoreño financiado con capital propio: “Lorotone”. Un documento importante de esa época es la filmación de los III Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe (1935). Otros ejemplos de sus obras son: “La revolución en marcha”, “El buen café salvadoreño” y “La Presa 5 de noviembre”.

La segunda generación

Entre los nombres de la historia del cine hecho en El Salvador en la segunda mitad del SXX se cuentan: José David Calderón, Alejandro Cotto, Baltazar Polio y André Guttfreund. Pero además surgieron una serie de esfuerzos institucionales para la creación cinematográfica, entre ellas una gubernamental, Televisión Educativa (TVE) y dos ligadas a organizaciones guerrilleras. La producción registrada de estos años alcanza los cincuenta títulos.

José David Calderón creó el primer largometraje salvadoreño: “Pasaje al Mundial” (1969), un documental que presentó el partido en que El Salvador clasificó al mundial de fútbol de México en 1970, y “Los peces fuera del agua” (1970), la primera película con argumento, exhibida en 1971. A él se atribuye los primeros esfuerzos por hacer cine comercial en el país.

Alejandro Cotto, quien estudió cine en México, realizó producciones por encargo de funcionarios o instituciones gubernamentales durante la presidencia de José María Lemus, pero sus creaciones le granjearon motes que iban desde “damo de la mujer de Lemus” hasta “comunista”, según la perspectiva de quien las viera. Eran los años de la Guerra Fría, de creciente convulsión social y del surgimiento de las organizaciones que más tarde conformarían el FMLN. Entre sus obras destaca “El rostro” (1960), que quedó entre las finalistas del Festival de Berlín.

Baltazar Polío filmó en 1975, al regresar de sus estudios de cine en Francia “Topiltzin” (pequeño príncipe en nahuat), el primer cortometraje experimental, sobre la vida de un niño vendedor de periódicos. En lugar de “dolly” para seguir los desplazamientos utilizó un carro escarabajo, en lugar de una grúa para seguir ascenso y descenso un sube y baja y una rueda de chicago. Esta película participó en el Festival de Cine de Bilbao España y en el Festival de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, Cuba. Polío emigró a Estados Unidos a causa de la guerra, en donde continuó su trabajo audiovisual.

Televisión Educativa (TVE) creó en 1973 el Departamento de Producción Cinematográfica, al que se dotó del equipo técnico de producción audiovisual más completo de la época y en donde se hizo cine documental sobre diversos temas hasta que en 1987 el Ministerio de Educación ya no pudo mantenerlo. Cineastas de gran renombre, entre ellos el francés Jean Leduc y el italiano Roberto Rosellini, vinieron al país para brindar capacitaciones. Durante la presidencia de Napoleón Duarte TVE cae en descuido, por pérdidas y robos de materiales así como equipo fílmico y técnico.
“Géneros Cinematográficos”
» Documental: es una forma de representación de la realidad desprovista de toda manipulación o ilusionismo ficcional. Comprende subgéneros: Histórico (temas históricos), Bélico (temas de la guerra y su contexto), propagandístico (exalta una de las partes en el conflicto y se supedita a la difusión de una ideología), y otros que reflejan sucesos turísticos, culturales, deportivos, educativos, institucionales, etc.

» Cine narrativo: Va más allá de la reproducción de la realidad, la recrea o se basa en temas fantásticos. Retoma elementos narrativos como personajes, trama, desenlace, conflicto y resolución. Subgéneros: drama, cine histórico, parodia, musical, ciencia ficción, cine de acción (espionaje, aventura), comedia.

» Cine de Vanguardia:Transgresión de géneros establecidos, más experimentales, que surgen entre la I y II Guerras Mundiales: dadaísmo, surrealismo, expresionismo.
“ Géneros mixtos.

André Guttfreund, quien laboró por dos años en TVE, estudió posteriormente cine en Estados Unidos. Ahí desarrolló su actividad fílmica y ganó un Oscar por el cortometraje “In the region of Ice” (“En la región del hielo”) en la categoría de producción en 1976.

En 1979 el golpe de Estado que depuso al entonces Presidente Carlos Humberto Romero y el inicio de la guerra civil generaron un quiebre en la incipiente industria salvadoreña del cine.

El capítulo de la guerra en el cine salvadoreño

“La necesidad de los grupos clandestinos de promover su causa provocó el surgimiento de un medio alternativo para dar a conocer su versión de los hechos. Paradójicamente el grupo insurgente le sacó mejor provecho al cine que el gobierno, contrario a lo que otros sistemas han hecho a lo largo de la historia”. Así describe la incursión de organizaciones guerrilleras en la producción fílmica la investigación “Segunda Generación de cine salvadoreño 1960-1992” (UCA, 2002).

Uno de los principales aportes del cine de guerra fue el valor documental e histórico de las imágenes del conflicto. Se consiguió articular una organización y se hizo producción sistemática, además de que se establecieron mecanismos de distribución, destinados el público de las redes de solidaridad internacional.

Dos organizaciones guerrilleras crearon sus propios grupos de cine. Las Fuerzas Populares para la Liberación Nacional (FPL) creó el Instituto Cinematográfico El Salvador Revolucionario (ICSR), mientras que el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) creó el Sistema Radio Venceremos (SVR). Amabas organizaciones produjeron de forma sistemática y constante, también hubo aportes de otros grupos que formaban el FMLN.

Entre las obras de esta etapa cabe mencionar documental de la época fue “La decisión de vencer” (1981), del Colectivo “Cero a la izquierda”, integrada por Guillermo Escalón y Manuel Sorto, que más tarde se integraría al SRV, y la película “El Salvador, el pueblo vencerá”, de Diego de la Texera (ICSR, 1982), que tuvo distribución en 30 países y fue traducida a nueve idiomas.

Gran parte del material producido durante el conflicto quedó disperso. Ha habido pocos intentos por rescatarlo: La Universidad Nacional, el Museo de la Palabra y la Imagen (dirigido por Carlos Consalvi, que era parte del SRV), filmotecas extranjeras (debido a la participación en festivales), así como archivos particulares dentro y fuera del país.

El cine de la posguerra

Para cuando terminó el conflicto armado la actividad cinematográfica en el país empieza entonces a sufrir algunos cambios. En tanto que había predominado hasta entonces el género documental en el cine de la posguerra el género de ficción gana terreno de 18 títulos documentados hasta 2002, 10 pertenecen al género de ficción, los documentales ya no sólo retratan sucesos sino empiezan a interesarse en el subgénero biográfico, y los formatos de 35 y 16 mm ceden espacios a nuevas tecnologías como el formato digital.

Guillermo Escalón, del colectivo “Cero a la Izquierda” que formó parte del SRV, y quien dirigió diferentes documentales durante la época bélica, filmó en 1994 el documental “Alejandro”, un homenaje a la trayectoria del cineasta y activista cultural Alejandro Cotto. Este documental biográfico rompe la temática de la guerra y abre una nueva brecha para la producción cinematográfica salvadoreña.

El cineasta Jorge Dalton, Fundador de la Escuela de Cine en Cuba, ha realizado tanto documentales biográficos como cine de ficción. Su documental biográfico “Herido de Sombras” (1994, 1ª versión desaparecida, y 1999, 2ª versión) sobre la historia del grupo musical cubano “Los Zafiros”, obtuvo el III Premio Coral al mejor documental del Festival de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana en 1994.

“Nacidos para triunfar” (1994), un largometraje de Javier Durán sobre la historia del grupo musical salvadoreño liderado por “Josse Lora”, pese a haber sido catalogada como puramente “comercial”, forma parte de la historia del cine salvadoreño. Fue estrenada simultáneamente en 21 salas de El Salvador en 1994 y fue distribuida dentro y fuera del país en salas comerciales y renta videos.

En la producción fílmica de posguerra es interesante notar que algunos temas son intereses comunes. En el caso del género de ficción, tres títulos coinciden en el tema del fenómeno migratorio de los salvadoreños hacia Estados Unidos: “Homeland” (1999) de Doug Scout, la historia de un migrante salvadoreño, miembro de maras que llega a Nueva York y es deportado; “Silencio del amanecer” (1999) de Claudia Amaya, filmado en formato digital, trata del fenómeno de transculturización experimentada por una niña que viaja a Estados Unidos; y “Medio Tiempo” (2001) que narra la historia de un joven que vive en Las Vegas, manda dinero a su familia en El Salvador, y debe cuidar a su hermano adoptivo para que no lo maten, como al propio.

En el género documental dos filmes coinciden en el tema de la masacre de indígenas y campesinos que tuvo lugar en 1932: “AMA, La memoria del tiempo” (2002) descendiente del cacique asesinado en esa fecha, y “1932, la cicatriz de la Memoria” (2002) de Carlos Henrríquez Consalvi (ex miembro de SRV y actual director del Museo de la palabra y la Imagen) y Jeffrey Gould, basada en testimonios de sobrevivientes de la matanza. Esta además incursiona en el formato digital.

Las condiciones en que se han realizado las producciones que constituyen el legado de los cineastas salvadoreños bien puede constituir un capítulo aparte en la historia de nuestro cine. Igual ocurriría con el análisis y la valoración de los resultados de dichas obras. Sin embargo, es justo contradecir la idea comúnmente referida de que en El Salvador no se ha hecho cine. Más de un centenar de títulos, documentados, lo prueban.
“Filmes salvadoreños laureados en el exterior”

» “El rostro” (1960), de Alejandro Cotto: entre las finalistas del Festival de Berlín.

» “Topiltzin” (1975) Baltazar Polío: participó en el Festival de Cine de Bilbao España y en el Festival de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, Cuba.

» “In the region of Ice” (“En la región del hielo”) (1976) de André Guttfreund, ganó un Oscar por el cortometraje en la categoría de producción

» “La decisión de vencer” (1981), del Colectivo “Cero a la izquierda”, integrada por Guillermo Escalón y Manuel Sorto, que más tarde se integraría al SRV: ganó “La Palma de Oro” en el XXIV Festival de Cine de Liepzig, Alemania, y el Gran Premio Coral en el III Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

» “El Salvador, el pueblo vencerá”, de Diego de la Texera (ICSR, 1982): participó en siete festivales internacionales, ganó cinco premios, entre ellos el Gran oral del II Festival de Cine Latinomericano de la Habana, Cuba; Premio Saúl Yelin, otorgado por el Comité de Cineastas de América Latina; y Premio de la Asociación Internacional de los Críticos del Cine en el Festival de Lille, Francia.

» “Herido de Sombras” (1994) de Jorge Dalton: obtuvo el Premio Coral al mejor documental del Festival de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana en 1994.

“FUENTE: Tesis de grado Lic. En Comunicación y Periodismo UCA”

» “Los pioneros del cine en El Salvador” (2001). Autores: Scarlett Cortéz, Mauricio Ramírez, Carlos López.
» “Segunda generación de cine salvadoreño 1960-1962” (2002). Autores: Ivette Amaya, Oscar López, Lilian Martínez, Beatriz Valdés.
» “Producciones Audiovisuales desde 1992 hasta 2002” (2002). Autoras: Lidia Castro, Regina Arbizú, Ileana Colocho.

Última modificación: 21 de agosto de 2014 a las 17:40

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